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La Justicia argentina propicia la búsqueda de víctimas del franquismo

Una investigación impulsada por la jueza María Servini de Cubría sirve para analizar los restos en una fosa del cementerio de la ciudad española de Guadalajara.

Miércoles 20 de Enero de 2016

Los ojos de Ascensión Mendieta están fijos en el ir y venir de los picos que levantan la tierra en un rincón del cementerio de la ciudad española de Guadalajara, donde su padre fue arrojado a una fosa común hace 76 años tras ser fusilado por el régimen de Francisco Franco.

"No sé si lo sacarán hoy u otro día. Lo enterraron de los primeros, así que estará muy abajo", murmuraba ayer la anciana, de 90 años.

La fosa común donde yace su padre, Timoteo Mendieta, junto a otras 21 personas es la primera que se abre en España a petición de la jueza María Servini de Cubría, quien desde Argentina investiga los crímenes cometidos durante la guerra civil española (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975) en virtud del principio de Justicia Universal.

Ascensión lleva prácticamente toda la vida esperando este momento. Está nerviosa y, al mismo tiempo, tranquila. "Se ha hecho justicia", dice. Está contenta, pero a la vez triste. "Hemos luchado mucho", lamenta.

De vez en cuando mira a sus hijas, que tanto le han arropado estos años. "Mamá, ¿no tienes frío?", le pregunta una de ellas. Y Ascensión encoge los hombros, restando importancia a las bajas temperaturas que hacen tiritar a los periodistas que la rodean.

"Este caso abre una puerta a otros exhortos internacionales. Ahora todo dependerá de si los juzgados españoles quieren atenderlos", explica a DPA René Pacheco, arqueólogo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en España y responsable de los trabajos de exhumación.

En noviembre de 2013, Ascensión cruzó el Atlántico para declarar ante la jueza Servini de Cubría ante la imposibilidad de hacerlo en España, tras el carpetazo a la causa que investigaba Baltasar Garzón.

Ahora, sentada sobre una silla plegable y tapada con una manta, la anciana mira el hoyo que va surgiendo en el suelo y se acuerda de su padre, que "era buenísimo", y de su hermana Paz, con quien tantas veces acudió a ese mismo lugar para ponerle flores, ya tras la muerte de Franco.

"Veníamos muchas veces juntas. La pobre murió y no puede estar hoy aquí. Me acuerdo mucho de ella", lamenta.

La última vez que Ascensión vio a su padre estaba a punto de cumplir 13 años. La guerra civil española había terminado y Timoteo, presidente del sindicato UGT en su pueblo, Sacedón, donde había trabajado como carnicero y yesero, había vuelto a casa para estar con su mujer y sus siete hijos. La anciana no olvida cómo bajó por la escalera, flanqueado por los falangistas ese fatídico 11 de noviembre de 1939.

"Ascensión no lo enterró, no lo vio muerto. Es un dolor enorme el de la desaparición forzosa", cuenta la argentina Ana Messuti, abogada de la llamada "querella argentina".

En España hay 114.226 desaparecidos. Es el mayor número en un país, tras Camboya, según Amnistía Internacional.

"Eso demuestra que ha habido una persistencia muy grande de la impunidad. Significa que la democracia no significa justicia. Y debemos recordar que la justicia no es igual a castigo. Ascensión no tiene a quién imputar el asesinato de su padre, pero está luchando contra la impunidad", explica Messuti.

Solo en el cementerio de Guadalajara, una zona cercana a Madrid que sufrió una gran represión franquista, podría haber una veintena de fosas comunes con entre 200 y 400 cuerpos, según la Memoria Histórica.

Uno de ellos es el de Tomás Vicente, cuya familia se acercó también ayer al cementerio para rendirle homenaje e iniciar los trámites para la identificación del cuerpo, en caso de que sea localizado. Para ello, la asociación les tomó in situ muestras de ADN que serán cotejadas con las que puedan extraerse del cadáver.

"Lo mataron el 24 de febrero de 1940. Y lo mataron porque quisieron, porque la guerra ya había terminado", lamenta una de sus sobrinas.

La batalla de los familiares de las víctimas del franquismo es un viaje de ida y vuelta entre España y Argentina. Han tenido que acudir a un juzgado de Buenos Aires para recuperar a sus muertos. Pero, además, una vez localizados, su ADN es enviado al país suramericano.

"De la identificación se encarga de forma desinteresada el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que tiene una gran experiencia ya que trabajaron mucho con los desaparecidos de la dictadura argentina", explican desde Memoria Histórica.

El proceso de localización, extracción e identificación de los restos puede alargarse.

"¿No pensará usted venir aquí todos los días?", le preguntan a Ascensión, que pese al frío sigue clavada en el lugar donde se sitúa la fosa. "Pues claro", contesta ella. Su sueño es poder trasladar los restos de su padre "a un nicho" y estar algún día a su lado. "Los dos juntitos", subraya con una gran sonrisa.

El presidente de Memoria Histórica, Emilio Silva, asegura que tienen 2.000 exhumaciones pendientes en España, el país con más fosas comunes en su territorio después de Camboya.

La decisión de Servini de Cubría ha servido, por lo pronto, a que algo empiece a cambiar. En el cementerio de Guadalajara se hicieron presentes ayer un juez y un fiscal, algo poco habitual.

Silva dijo que desde que comenzaron la exhumaciones en el año 2000 han sido muy pocas las veces que los jueces han acudido.

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