Italia superó este jueves los 219.000 casos de coronavirus y marcó un nuevo récord desde el inicio de la pandemia, informó el Ministerio de Salud. A la vez, el gobierno sancionó por decreto este miércoles la obligatoriedad de la vacunación para los mayores de 50 años.
Según datos oficiales, este jueves se registraron 219.441 contagios, lo que representa un aumento importante respecto de los 189.109 informados el miércoles. En las últimas 24 horas murieron además 198 personas, que elevan el total de víctimas a 138.474 desde el inicio de la pandemia.
En este complejo contexto, el gobierno italiano decidió ayer establecer la vacunación obligatoria para todas las personas que tengan más de 50 años para buscar frenar el avance de la variante Ómicron.
Para "proteger la salud pública y mantener condiciones de seguridad adecuadas en la prestación de servicios de atención y asistencia", y tras tres horas de reunión de gabinete, el premier Mario Draghi decretó la vacuna obligatoria a todos los residentes en Italia que hayan cumplido 50 años.
El decreto dispone la obligación hasta el 15 de junio, pero los casos de “peligro comprobado para la salud”, certificado por el médico de cabecera o por el vacunador, están exentos.
Según la norma, las personas de esa edad deberán exhibir un "pase verde reforzado" (apodado "super green pass") para ir a trabajar, lo que en la práctica supone la obligatoriedad de vacunación completa, o presentar un certificado de recuperación de la enfermedad. Los que se hayan recuperado de Covid deberán vacunarse a los 6 meses. El decreto, sin embargo, no prevé sanciones, por lo que habrá que ver cómo se impondrá la obligación, más allá del impedimento de no poder trabajar o comprar algo en un comercio, por ejemplo.
El pase "verde reforzado o superverde" implica tener además de la vacunación un hisopado negativo. Esta medida se aplica tanto al sector privado como al público.
Objetivo de las medidas
Las medidas "apuntan a preservar el buen funcionamiento de las estructuras hospitalarias y al mismo tiempo a mantener abiertas las escuelas y las actividades económicas”, explicó Draghi. "Queremos frenar el crecimiento de la curva de contagio y alentar a los italianos que aún no se han vacunado a hacerlo. Intervenimos especialmente sobre las edades que están bajo riesgo de hospitalización, para reducir la presión de los hospitales y salvar vidas", agregó el premier.
Hasta ahora la vacunación obligatoria regía sólo para tres categorías: personal de salud, docentes y fuerzas del orden. Según el nuevo decreto, la obligación de vacunación de los mayores de 50 se aplica a todos los residentes en Italia, también a extranjeros y prevé excepciones para casos de "peligro comprobado para la salud, en relación a específicas condiciones clínicas verificadas por un médico".
Al cabo de una reunión de ministros que fue larga y en la que hubo mucha discusión, el gobierno decidió, además, ampliar el uso del llamado "green pass básico", es decir, el pase sanitario que sólo exige un test de hisopado negativo. A partir del 1º de febrero, también será necesario el "green pass" para trabajadores y clientes de bancos, negocios, centros comerciales y oficinas públicas. Hasta ahora en todos estos lugares se podía entrar sin mostrar pase sanitario alguno, pero usando barbijo.
El gobierno de Draghi tiene dos alas en su coalición: el Movimiento 5 Estrellas y La Liga, que son contrarios a las medidas restrictivas, y el Partido Democrático, Forza Italia y otros menores, que son favorables. El primer ministro debió zanjar las diferencias e imponer el decreto.
Un ala dura del gobierno hubiera preferido que fuera necesario el "súper green pass", también llamado "green pass reforzado", que sólo se consigue con la vacuna. Pero finalmente, luego de la oposición de la Liga, hubo una mediación y se llegó a un acuerdo por la implementación del pase sanitario "básico", que solo requiere test de hisopado.