El bar Berlin se despidió del pasaje Simeoni con celebración a la medida de su historia. Después de varios intentos fallidos de reapertura, desde el mítico espacio eligiéron despedirse con bandas rosarinas en vivo, DJs y escenario al aire libre.

Miles de personas coparon el Pasaje Simeoni para un "último baile en la cortada". Nostalgia, emoción y música para decirle adiós al Berlín
Miles de personas en el bar Berlín. Foto: berlinpubdearte
El bar Berlin se despidió del pasaje Simeoni con celebración a la medida de su historia. Después de varios intentos fallidos de reapertura, desde el mítico espacio eligiéron despedirse con bandas rosarinas en vivo, DJs y escenario al aire libre.
La organización del evento corrió por cuenta del Movimiento Unión Groove (Mug), que une diversos artistas y trabajadores de la cultura de la ciudad y apuesta desde 2018 en celebrar a la comunidad groove rosarina y poner en valor su “calidad estética, técnica y artística”.
Desde temprano, hubo corte de calle y miles de personas se acercaron a compartir un "último baile en la cortada". Además, estuvo abierto el bar para quienes quisieran darle el último adiós.
Tita Smith, Pau Soka, Matilda y Cortito y Funky fueron los encargados de amenizar la jornada, que comenzó pasadas las 17 y contó con Tomás Quintín Palma como anfitrión.
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El nombre del bar no fue casual. Se inspiró en la caída del Muro de Berlín en 1989, aquel reencuentro de dos culturas separadas, y funcionó desde su origen como metáfora de un espacio sin fronteras, donde convivían géneros, generaciones y disciplinas. "No reconocíamos fronteras a la hora de activar el escenario", decía su dueño, Luis María "Lulo" Corradín, cuando el bar cumplió 20 años y el suplemento Cultura de La Capital le dedicó tres páginas bajo el título "Un símbolo que perdura. El bar de la cortada empedrada". Ya entonces quedaba claro que no era un bar más.
El subsuelo de la cortada fue vidriera de obras de teatro, escuela de teatro, café concert, música de todos los géneros, poesía, pintura, fotografía, video, clowns, cine, humor y hasta radio en vivo. La lista de artistas que pasaron por su escenario es un recorrido por lo mejor de la música argentina de las últimas décadas: Pappo, Willy Crook, Bersuit Vergarabat, Daniel Melingo, Los Piojos, Luis Salinas, Las Pelotas, La Mississippi, Diego Frenkel, Palo Pandolfo, Antonio Birabent. El humor tuvo su lugar con personajes como Mimí Nervios y Mariquena del Prado. Alejandro Dolina también dejó su impronta en esas paredes. El subsuelo fue además set de filmación de Días de Mayo, el film de Gustavo Postiglione. Por esa trayectoria, el Concejo Municipal de Rosario le otorgó un reconocimiento a sus dueños.
Dos décadas de actividad convirtieron al Berlín en algo difícil de clasificar. No era solo un bar ni solo un boliche ni solo una sala de teatro: era las tres cosas al mismo tiempo, y también era un punto de encuentro de generaciones que no tenían muchos otros espacios en común. Cuando cerró, Rosario perdió uno de sus lugares más emblemáticos.
La despedida llega en un momento sensible para el pasaje Simeoni. El primero de marzo cerró la Parrillita de Don Alberto, otro de los históricos de la cortada, cuyo inmueble fue vendido para un nuevo desarrollo inmobiliario. Antes, en 2021, el Jekyll & Hyde había corrido la misma suerte. La cortada empedrada que lleva el nombre del poeta rosarino Fabricio Simeoni acumula pérdidas que muchos vecinos y habitués sienten como irreversibles.
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El edificio del Berlín, a diferencia de los otros, tiene protección patrimonial de grado 2.1 y no puede ser demolido. Pero su futuro sigue siendo incierto: acumula varios intentos fallidos de reapertura y nadie sabe todavía qué pasará con ese punto neurálgico del centro rosarino.
Lo cierto es que el viernes 28, por unas horas, la cortada buscará ser lo que fue.




