Nairobi.- Al menos 111 personas murieron en Kenia en un infierno de llamas, cuando en la tarde de ayer explotó un camión cisterna que había volcado y del que la gente intentaba extraer petróleo, indicaron hoy funcionarios del país.

Nairobi.- Al menos 111 personas murieron en Kenia en un infierno de llamas, cuando en la tarde de ayer explotó un camión cisterna que había volcado y del que la gente intentaba extraer petróleo, indicaron hoy funcionarios del país.
Un vocero afirmó que en Molo, 170 kilometros al noroeste de Nairobi, donde ocurrió el accidente, encontraron 91 cadáveres, y que hay otros 20 en la morgue de la localidad ubicada en el Valle del Rift.
La mayoría de las víctimas son mujeres y niños, algunos tan quemados que están irreconocibles y se teme que aumente aún más el número de muertos. El jefe de policía Hassan Noor Hassan pidió 150 sacos para cadáveres.
“En el bosque hay más cuerpos”, dijo un policía a un diario local. Los muertos son personas que se acercaron a robar combustible al camión. “Sus ropas estaban mojadas con gasolina, y los bidones explotaron en sus manos. No tuvieron posibilidades de escapar al fuego”.
También fueron alcanzados por la bola de fuego conductores que iban en vehículos que pararon en el lugar del accidente. Entre estas víctimas habría niños que iban en un autobús escolar.
Más de 150 personas resultaron heridas, algunas de gravedad. Los que sufrían las peores lesiones fueron llevados en helicóptero al hospital en Nairobi. Según el diario Daily Nation, cientos de personas corrieron con bidones hasta el lugar del accidente.
La policía y otras fuerzas de seguridad intentaron cercar la zona, y según testigos algunos agentes exigieron dinero a cambio de dejar a la gente llevarse combustible. Un testigo dijo que hubo una pelea entre los habitantes de un pueblo y policías. Es posible que alguien causara la tragedia con un fósforo que arrojó a la gasolina.
El vicepresidente keniano, Kalonzo Musyoka, pidió calma a la población en un mensaje televisivo. El primer ministro, Raila Odinga, visitó hoy el lugar con varios ministros. “Esto es un golpe terrible para Kenia”, dijo, y llamó a quienes sean testigos de accidentes similares a mantenerse lejos de los camiones cisterna.
Esta mañana había aún 47 personas desaparecidas. Los familiares intentaban identificar a los suyos entre los cadáveres carbonizados. “Vi a mi hijo por última vez cuando subió con un bidón a un matatu (taxi colectivo)”, dijo Rosa Koech, de 47 años. “No puedo encontrarlo. Tiene que estar entre los muertos”.
Michael Siele, habitante de un pueblo cercano, se salvó únicamente porque no tenía un bidón; cuando intentaba comprar uno escuchó la explosión. Ahora busca desesperado a su hermano con quien iba al lugar del accidente, “no puedo hablar por teléfono con él”.
En tanto, la Cruz Roja keniana levantó una carpa cerca del lugar de los hechos para que las familias informen sobre desaparecidos.
La tragedia se produce sólo unos días después del incendio de un supermercado en la capital, Nairobi, el miércoles, que se cobró al menos 26 vidas, aunque la cifra podría aumentar, ya que se teme que haya otras 47 personas sepultadas entre las ruinas. (Télam)
Por Mariano D'Arrigo

