Un hombre requerido por la Justicia estadounidense en relación con la muerte de su esposa resiste desde hace ocho años en la Argentina su extradición amparándose en su estatus de refugiado que le otorgó el gobierno basándose en que el acusado esgrime diversas teorías sobre presuntas conspiraciones políticas de la pasada administración de George Bush.
Las denuncias de persecución por parte de las autoridades estadounidenses le permitieron a Kurt Sonnenfeld conseguir status de refugiado y la solidaridad de un ganador del premio Nobel de la paz. Genera bastante atención en Argentina, donde acaba de publicar un libro titulado “El perseguido”, declarado “de interés cultural” por el gobierno argentino.
Sonnenfeld, de 48 años, quien se desempeñaba como camarógrafo y vocero de la Federal Emergency Management Agency (Fema, organismo de emergencias nacionales de EEUU), es un fugitivo de la Justicia estadounidense que lo acusa del asesinato de su primera esposa, Nancy, el 1 de enero del 2002.
El Departamento de Justicia lleva cinco años tratando de lograr su extradición. La policía de Denver dice que hay evidencia “abrumadora” de que mató a su esposa y trató de simular un suicidio.
Los tribunales argentinos se niegan a extraditarlo, aduciendo que no recibieron suficientes garantías de que Sonnenfeld no sería ejecutado (de ser hallado culpable). El tratado de extradición entre los dos países contempla esa excepción. La fiscalía de Denver dice que se comprometió a no ejecutarlo y que no sabe qué otras garantías puede ofrecer.
Familiares de Nancy dicen que Sonnenfeld es un individuo carismático que está aprovechando sus frágiles teorías conspirativas sobre los atentados del 11 de septiembre para ganar fama. Su popularidad, a su vez, hace que Argentina desista de extraditarlo.
Sonnenfeld dice tener videos que demuestran que altos funcionarios del gobierno estaban al tanto de que se producirían los ataques del 11 de septiembre de 2001 que destruyeron las Torres Gemelas. En una entrevista reciente con el portal voltairenet.org, Sonnenfeld dijo que el gobierno tomó medidas para proteger equipo costoso en oficinas de la CIA en el World Trade Center, que se desmoronaron horas después del ataque.
“Los ataques al World Trade Center le dieron (al gobierno) la justificación que buscaba” para invadir Irak, escribió Sonnenfeld.
Al promocionar su libro hizo presentaciones con el premio Nobel de la paz de 1980 Adolfo Pérez Esquivel, a quien conoció cuando filmaba un documental con periodistas franceses.
Pérez Esquivel y otros escribieron una carta a la Corte Suprema en la que expresan su oposición a la extradición. Sonnenfeld y su nueva esposa, Paula, dirigen un refugio para niños con sida fundado por el Nobel argentino.
Dice que tiene el apoyo de una docena de agrupaciones de derechos humanos nacionales e internacionales e incluso de gente allegada a la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.

































