Un casero de la ciudad de Madrid (capital de España) que se sospecha descuartizó a una mujer argentina desaparecida hace dos semanas podría haber asesinado a otras tres o cuatro personas más, entre ellas su tía, de la que heredó la propiedad.
Un casero de la ciudad de Madrid (capital de España) que se sospecha descuartizó a una mujer argentina desaparecida hace dos semanas podría haber asesinado a otras tres o cuatro personas más, entre ellas su tía, de la que heredó la propiedad.
Cada día que pasa, el caso de la argentina Adriana Gioiosa, de 55 años, adquiere nuevas y terribles dimensiones, asegura la prensa española. La mujer alquilaba desde hacía cuatro meses una habitación de un chalé situado en la zona de Majadahonda, en donde residía su casero, un español de 32 años que estuvo internado en un centro psiquiátrico.
Lo más inquietante de todo es que al registrar el domicilio del hombre, la Guardia Civil española encontró tres contratos de alquiler de otras tantas personas de las que no se ha vuelto a saber nada. Los papeles estaban en el garaje de la vivienda, en donde se hallaron gotas de sangre, cuchillos con restos de plasma adherido al mango y una picadora industrial.
Los inquilinos compartían el mismo perfil que la argentina: inmigrantes y la mayoría mujeres. La única diferencia es el arraigo familiar de Gioiosa, que se comunicaba permanente con sus familiares argentinos, hecho que propició que su hermano, alarmado ante la falta de respuesta a sus llamadas telefónicas, tomara un vuelo para averiguar qué sucedía. El 6 de abril acabó denunciando su desaparición en Madrid.
La investigación, precisamente, podría dar ahora un vuelco definitivo tras el hallazgo de sangre en la picadora de carne del garaje ya que los restos van a ser cotejados con el ADN del hermano de la argentina desaparecida. Algunas fuentes aseguraron que en la trituradora también había restos de piezas dentales y carne.
No sólo en la máquina, también en la pared del garaje se encontraron restos de sangre, pese a que la habitación había sido repintada en varias ocasiones.
Todo hace sospechar que el casero acabó con la vida de la argentina cuyo cadáver la policía lo ha estado buscando hasta ayer en un basural de la zona cercana de Pinto.
Se investiga también si el sospechoso pudo haber hecho lo mismo con su tía, con la que vivía y quien le dejó el piso en propiedad.
Según el argumento que él hizo a los agentes, su tía se fue a vivir a una residencia geriátrica tras el suicidio de su hijo. Sin embargo, no hay ninguna persona con la identidad de la mujer viviendo en un geriátrico en todo Madrid y tampoco consta su nombre en el registro público de defunciones.
La inquietud aumenta entre los vecinos, que sospechan que el hombre podría haber cometido la misma atrocidad con otra mujer que también residió en la casa.
Por el domicilio han pasado en los últimos cuatro años al menos tres mujeres, todas extranjeras, que alquilaron una habitación, según relatan los residentes.
Arrestado. El casero ha sido detenido por la Guardia Civil y está en prisión preventiva. La jueza de guardia de Majadahonda ordenó su ingreso a la cárcel luego del testimonio de varios jóvenes que lo vieron sacar bolsas de basura y arrojarlas en contenedores.
Uno de los chicos se extrañó y se acercó a ver una de las bolsas. Aseguró que creyó ver restos humanos entre los restos. "Soltaba las bolsas con mucha delicadeza y cuidado para que no se abrieran", detalló.
Los vecinos reiteraron ayer que la picadora estaba situada en el cuarto de la planta baja del chalé y también apuntaron que el detenido había estado pintando días antes las paredes.
Además, señalaron que tenía "problemas mentales" y que su hermano se había suicidado hace unos años.
El hermano de la mujer argentina denunció la desaparición el 6 de abril cuando dejó de recibir llamadas de ella.
No sólo eso, sino que empezó a recibir mensajes diciendo que se había ido de viaje y que no podía hablar con él.
De momento, el teléfono móvil de la mujer tampoco ha sido hallado y dejó de funcionar hacia el 5 de abril.
El hombre detenido ha sido descrito por los vecinos como una persona rara e introvertida y que apenas mantiene relación con el barrio.
"Era muy extraño y su comportamiento no era normal. Salía por las noches y hacía cosas siempre sospechosas y que ahora nos hacen pensar que podría haber acabado con más personas", señaló uno de los residentes.
La juez ha decretado el secreto de las actuaciones y la casa del detenido se encuentra precintada por los agentes de la Comandancia de la Guardia Civil.


