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En Alemania canta el mayor "coro de quejas" del mundo

El alza del combustible, los excrementos de perro en la acera, la bronca con el jefe, el peligro de descenso del club favorito y otras frustraciones son desechadas cantando por los 150 miembros del “coro de quejas” de la ciudad alemana de Colonia, el más reciente y más numeroso del mundo.

Martes 27 de Mayo de 2008

Colonia- El alza del combustible, los excrementos de perro en la acera, la bronca con el jefe, el peligro de descenso del club favorito y otras frustraciones son desechadas cantando por los 150 miembros del “coro de quejas” de la ciudad alemana de Colonia, el más reciente y más numeroso del mundo.

Todo comenzó a fines de abril con una cincuentena de cantantes, explica el compositor Wilfried Kaets: “Y después fue como una explosión”. A través de Internet y de la propaganda oral se dieron cita unos 150 amantes del canto y preocupados congéneres de entre 12 y 74 años.

El movimiento de “coros de quejas” surgió en la capital finlandesa de Helsinki y tiene ya muchos adeptos, desde Birmingham hasta Jerusalén o Melbourne, pero que el de Colonia es el más numeroso entre todos.

Cerca de 80 por ciento cuenta con suficiente experiencia en canto, un hecho que no asombra en la católica Colonia, en la que se estima cantan unas 20.000 personas en 700 coros, señala Kaets.

Los contenidos para las letras se extraen de unas 700 quejas que les han llegado por correo electrónico de todo el país. Los temas son compuestos para coro con acompañamiento de dos bateristas y dos pianistas.

A ritmo de pop, “pero también con ingrendientes que van desde Deep Purple hasta la música turca clásica”, los miembros del coro de quejas entonan reclamaciones contra los ferrocarriles Deutsche Bahn o frases tan fundamentales como “Me mata que lo que coma me engorde”.

Una de las diatribas más complejas está dirigida a las jóvenes madres que ocupan las vías para ciclistas con sus coches de bebé. “Tenemos el derecho a hacerlo porque somos las que salvamos a los alemanes de la extinción”, replica en forma musical un grupo de madres.

La gran política o las crisis internacionales no son tema de las composiciones, cuenta el director Kaets. “En realidad lo que hacemos es entretenernos, casi una psicoterapia”.

Tanto “desahogo musical” tendrá como recompensa el debut en la Filarmónica de Colonia el 20 de septiembre. El coro recibe protestas hasta fines de junio para incorporarlas al singular repertorio. (DPA)

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