El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, remarcó hoy la necesidad de crear una nueva escuela secundaria en la Argentina, inclusiva y de calidad, y revertir las tasas de deserción que alcanzan “el 50 por ciento”.

El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, remarcó hoy la necesidad de crear una nueva escuela secundaria en la Argentina, inclusiva y de calidad, y revertir las tasas de deserción que alcanzan “el 50 por ciento”.
“No podemos dejar la gestión sin sentar las bases para una nueva escuela secundaria en la Argentina”, dijo el ministro durante la presentación de los lineamientos de su gestión ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados de la Nación, donde expuso los logros, los problemas y los desafíos en el ámbito educativo.
El ministro destacó que hay 6 millones de argentinos que no terminaron la escuela secundaria, para lo cual el Plan Fines, de apoyo para la finalización del nivel medio, se va a ampliar con acuerdos con gremios y municipios.
Sileoni remarcó el objetivo planteado en la Ley de Educación de lograr “una escuela secundaria para todos, universal, obligatoria”, y aclaró que hay 500.000 chicos afuera del nivel medio.
“Somos la primera generación como sociedad que se está planteando que sus hijos vayan 13 años a la mejor escuela”, dijo el ministro, quien además señaló que “hoy la sociedad es distinta, está más fragmentada pero tenemos un único modelo escolar, por eso pensamos que debemos hacerlo más plural, que pueda alojar a aquellos que hoy no tienen lugar en la escuela”.
“Sabemos -continuó- que para algunos una escuela menos rígida es sinónimo de una escuela más fácil, y nosotros creemos que no es así, que el desafío es generar una escuela menos rígida pero exigente”.
Este objetivo requiere pensar “en mejorar las condiciones materiales de las escuelas medias, más libros de textos, bibliotecas, mejoras en las condiciones institucionales”.
En este sentido, remarcó que se van a destinar recursos para que cada una de las escuelas realicen planes de mejoras. “Tenemos 6 mil escuelas secundarias, vamos a arrancar el año que viene con las primeras 1.500 o 2.000 y vamos a empezar por las más pobres”, manifestó.En este proceso de cambio, destacó que “vamos a consultar a los docentes a través de sus representaciones gremiales y vamos a consultar a los jóvenes”.
Sobre los estudiantes dijo que “infinidad de investigaciones certifican que los jóvenes no son escuchados por el mundo adulto, ahí tenemos que hacer un esfuerzo para escuchar qué escuela están queriendo porque sabemos que cuando se les pregunta ninguno dice una escuela más fácil, dicen 'una escuela donde los docentes den clase, vengan, me exijan'”.
Además, recordó que hay un millón de argentinos que no terminó de cursar la escuela primaria y que “casi 40.000 chicos de 5 años que debieran estar en sala de 5 no están”, al referirse a una de las deudas pendientes.
No obstante, remarcó que “si bien estamos satisfechos con la cobertura de la educación primaria hay problemas con la repitencia en los primeros años, sobre edad y deserción en los últimos”.
En el marco de los logros descriptos, el ministro dijo que en “los 30 meses que restan de gestión tenemos que profundizar lo que venimos haciendo, escuchar mucho a la sociedad, mejorar las leyes, crear otro instrumento de financiamiento educativo ya que el que está vigente termina el año que viene”.
Asimismo, expresó que otro de los desafíos de su gestión es la sanción de la Ley de Educación Superior “consensuada” pero con “algunas banderas que son irrenunciables”, dijo al referirse a la representatividad de los órganos de gobierno y la autonomía universitaria.


