Jorge Rodríguez Kissner, el médico sometido el domingo último a un trasplante de
corazón en la Fundación Favaloro tras aguardar varios días la donación, permanecía anoche en estado
reservado, luego del rechazo al implante detectado ayer a la madrugada, informaron sus
familiares.
"Esta madrugada (por la de ayer) nos llamaron de la Fundación Favaloro para
avisarnos de la situación y pensamos que era el fin, pero él sigue peleando por su vida, él quiere
vivir y los médicos están haciendo todo lo posible", sostuvo Paula Rodríguez Kissner, hermana del
paciente.
Mínima chance de vida. La mujer agregó que "los médicos nos dijeron que tenía
una mínima chance de vida y estamos peleando por esa mínima chance en esta segunda batalla que
estamos dando" aseguró.
La hermana del médico destacó que "en la primera batalla nos sentíamos
impotentes, porque no dependía de nosotros, ahora sólo nos queda esperar y ser optimistas, otra
cosa no nos queda". Jorge Rodríguez Kissner, de 41 años, se desempeña como neonatólogo en el
Hospital Evita Pueblo, de la comuna bonaerense de Berazategui, y fue internado el 20 de diciembre
último en la Fundación Favaloro.
Miocarditis fulminante. El médico contrajo una miocarditis viral fulminante, por
lo que resolvieron que necesitaba un trasplante de corazón para continuar con vida.
Tras 15 días de espera, el domingo último llegó el corazón y el paciente fue
sometido a una intervención quirúrgica que duró más de diez horas, luego de la cual presentó al
primer día algunas líneas de fiebre, hasta que ayer a la madrugada su cuerpo manifestó el rechazo
al trasplante.
"Hay que esperar". "Los médicos nos dijeron que en estos casos hay un alto
índice de mortalidad, esperamos un milagro, ya que no hay otra posibilidad de trasplante", sostuvo
la hermana, y añadió que "hay que esperar cuatro o cinco días para que las maniobras antirrechazo
tengan efecto".
El paciente fue sometido ayer a una maniobra para purificar su sangre, llamada
"plasmaféresis", que "es como una diálisis, la sangre pasa por un filtro y luego vuelve a su
cuerpo", dijo la mujer, quien manifestó que están "esperando que el corazón arranque".
"Para ello, los médicos le volvieron a poner un balón de contrapulsación en una
de sus piernas, tal como sucedió ni bien fue internado aquí", explicó.
Asimismo, la mujer recalcó que su hermano "está sedado para poder tolerar los
procedimientos agresivos a los que está siendo sometido".
El médico neonatólogo, domiciliado en el partido bonaerense de Quilmes, fue jefe
de residencias en el Hospital Fernández, de la ciudad de Buenos Aires. l (Télam)