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El chileno Alejandro Aravena gana el premio Pritzker, el “Nobel” de arquitectura

El galardón fue entregado ayer por Tom Pritzker, presidente de la fundación que otorga el reconocimiento más importante del mundo. Aravena lidera una nueva generación de arquitectos.

Jueves 14 de Enero de 2016

El chileno Alejandro Aravena fue galardonado ayer con el premio Pritzker 2016, anunció Tom Pritzker, presidente de la fundación que entrega el reconocimiento, el más importante del mundo en el campo de la arquitectura.
  Aravena lidera una nueva generación de arquitectos que “tiene una comprensión holística de la construcción del medio ambiente y ha demostrado claramente la habilidad para conectar la responsabilidad social, las demandas económicas, el diseño de hábitats humanos y la ciudad”, señala el jurado en su fundamentación.
  Muy pocos han conseguido como Aravena unir la arquitectura como un proyecto artístico que responda a la vez a los desafíos económicos y sociales. Por eso, el chileno ha “expandido significativamente” el papel del arquitecto.
  La ceremonia de entrega del premio, dotado con 100 mil dólares (unos 92 mil euros) será el 4 de abril en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Aravena, de 48 años y que reside en Santiago de Chile, es el 41º ganador del Pritzker, el primero de Chile y el cuarto latinoamericano, después de Luis Barragán (1980), Oscar Niemeyer (1988) y Paulo Mendes da Rocha (2006).
  En un video en el que se anunció al ganador, Tom Pritzker destaca que Aravena ha sido “pionero en la práctica colaborativa que produce obras poderosas de arquitectura y a la vez responde a desafíos claves del siglo XXI”, como dar oportunidades a los menos privilegiados, mitigar los efectos de los desastres naturales, reducir el consumo energético y crear espacios de uso público.  El arquitecto es autor de edificios destacados que forman parte de la Universidad Católica de Chile en Santiago, en los que se hace un uso eficiente de la energía teniendo en cuenta el entorno para aumentar la luz disponible y crear espacios de encuentro.
  El UC Innovation Center, por ejemplo, es una torre de 14 pisos que parece un monolito de cemento en forma de cubo con grandes aberturas en la fachada. Gracias a la circulación natural del aire se redujeron en dos tercios los costos energéticos. Otras obras son sus Torres Siamesas y las facultades de Medicina, Arquitectura y Matemáticas. También diseñó la residencia universitaria St. Edward’s University Dorms (2008) de Austin, Texas, Estados Unidos.
  Desde 2001, Aravena trabaja junto con sus socios Gonzalo Arteaga, Juan Cerda, Victor Oddó y Diego Torres en el proyecto Elemental, bautizado como un “Do Tank”, en oposición a un “think tank” (es decir un “laboratorio de acciones” en vez de “ideas”). Elemental se centra en proyectos de interés público e impacto social y ha diseñado más de 2.500 unidades de vivienda social de bajo costo. Su característica fundamental es que los arquitectos trabajan estrechamente con los ciudadanos y usuarios finales de sus proyectos. Además, se construyen viviendas incrementales, es decir casas que se entregan con una superficie básica terminada pero en las que se deja espacio para que el usuario pueda expandirlas cuando su economía se lo permita y transformarlas en viviendas de clase media. El grupo también participó en la reconstrucción de la ciudad de Constitución en Chile, devastada por el terremoto y tsunami de 2010, en la que aplicaron estos mismo criterios de valor del espacio público y las viviendas incrementales. “Mirando atrás, nos sentimos profundamente agradecidos”, afirmó Aravena en un mail enviado a la Fundación Hyatt, que patrocina el Pritzker. “La arquitectura es una disciplina colectiva. Así que pensamos, con gratitud, en todas las personas que contribuyeron a dar forma a una enorme diversidad de fuerzas en juego”. El jurado destaca asimismo que el arquitecto ha trabajado tanto en obras privadas como públicas, en su país y el extranjero. “Entiende de materiales y construcción, pero también la importancia de la poesía y el poder de la arquitectura para comunicar en muchos niveles”. Alejandro Aravena es el director de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2016, que se celebra con el lema “Reportando desde el Frente” y que se inaugurará en mayo de 2016.

“Ningún logro es individual, es una disciplina colectiva”

El chileno Alejandro Aravena dijo ayer que está “abrumado, extasiado y feliz” por haber ganado el Premio Pritzker 2016, considerado el Nobel en el campo de la arquitectura.
  “El prestigio, el alcance, el peso del premio es tan grande que esperamos usar este momento para explorar nuevos territorios, hacer frente a nuevos desafíos y adentrarnos en otros terrenos de acción”, dijo el profesional a medios locales tras enterarse de la distinción.
  Aravena lidera una nueva generación de arquitectos que “tiene una comprensión holística de la construcción del medio ambiente y ha demostrado claramente la habilidad para conectar la responsabilidad social, las demandas económicas, el diseño de hábitats humanos y la ciudad”, señaló el jurado en su fundamentación.
  “Ningún logro es individual. La arquitectura es una disciplina colectiva. Por eso pensamos, con gratitud, en todas las personas que han contribuido a dar forma a una enorme diversidad de fuerzas en juego”, agregó el arquitecto de 48 años.
  Junto al colectivo Elemental, bautizado como un “Do Tank”, en oposición a un “think tank” (es decir un “laboratorio de acciones” en vez de “ideas”), Aravena ha logrado un equilibrio entre la construcción de edificios de gran impacto internacional como el Centro de Innovación de la Universidad Católica de Santiago, que en 2014 ganó el Premio Design of the Year que entrega el Museo del Diseño de Londres, y varios proyectos de vivienda social a lo largo de todo el país.  Respecto de estos últimos, uno de sus logros importantes fue la reconstrucción de la ciudad de Constitución, en el sur de Chile, que fue devastada por el terremoto y tsunami de 2010. En su opinión, el principal problema de las ciudades en Chile “no es tanto la pobreza”, sino la “inequidad” existente el país. Aravena dirigirá en mayo la Bienal de Arquitectura de Venecia, y será el primer latinoamericano en ejercer ese cargo.

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