Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 dejaron en Rosario, Santa Fe y Rafaela una infraestructura deportiva inédita para la provincia. Pero, una vez apagadas las luces de la competencia, aparece un nuevo desafío: cómo garantizar que los estadios y sus instalaciones continúen funcionando y se mantengan en buenas condiciones. Para eso, el gobierno provincial trabaja en un esquema de concesiones y cobro de cánones de uso a las instituciones deportivas que utilicen los predios, con el objetivo de asegurar su sostenibilidad económica.
El secretario de Deportes la provincia, Fernando Maletti, confirmó que la provincia está terminando de definir el modelo de administración que se aplicará sobre los complejos construidos y remodelados para los Juegos. La propuesta contempla la participación de clubes, asociaciones y federaciones deportivas, bajo supervisión estatal y con obligaciones vinculadas al cuidado de las instalaciones.
"Se está terminando de diagramar la forma que se va a concesionar el uso", explicó el funcionario en declaraciones al diario UNO de Santa Fe. El esquema buscará garantizar que los espacios permanezcan activos y, al mismo tiempo, generar recursos para afrontar los gastos que demanda su funcionamiento.
La intención es que las entidades que utilicen los predios contribuyan económicamente a su conservación mediante el pago de cánones de mantenimiento. De esta manera, la provincia pretende establecer un modelo de gestión que permita sostener en el tiempo las inversiones realizadas para recibir la competencia internacional.
"Queremos terminar con eso de que el Estado se tiene que hacer cargo de todo y porque es del Estado lo usamos todo y lo uso como yo quiero, total lo paga el Estado", sostuvo Maletti.
Un modelo de gestión para los nuevos estadios
La definición del esquema de administración es uno de los principales desafíos de la etapa posterior a los Juegos. La construcción de instalaciones de nivel internacional permitió ampliar la capacidad deportiva de la provincia, pero también implica nuevos compromisos presupuestarios para garantizar su conservación, seguridad y funcionamiento cotidiano.
En ese sentido, el gobierno provincial busca establecer acuerdos con las instituciones que harán uso de los espacios, de manera que la actividad deportiva contribuya también a financiar su mantenimiento.
Por ahora, el sistema se encuentra en etapa de definición. Todavía resta conocer cómo se instrumentarán las concesiones, qué entidades podrán acceder a los predios y cuáles serán los montos de los cánones que deberán afrontar.
La estrategia también contempla mantener una agenda activa de actividades deportivas. Uno de los ejemplos es el estadio El Invencible, que ya tiene programados cinco eventos de escala para octubre. La intención es evitar que los grandes escenarios queden sin utilización una vez concluido el calendario de los Suramericanos.
El desafío de aprovechar las instalaciones
La organización de los Suramericanos dejó en Rosario infraestructura deportiva clave de nivel internacional, como el estadio Invencible Rosario y el Centro Acuático Provincial, un complejo que cuenta con una pileta olímpica principal de 50 metros con 10 andariveles y una fosa independiente destinada a los saltos ornamentales.
Maletti advirtió que, más allá del mantenimiento de los edificios, el legado de los Juegos también dependerá de la capacidad de las instituciones deportivas para aprovechar los nuevos espacios.
El objetivo es que las instalaciones no queden reservadas únicamente para competencias internacionales, sino que puedan integrarse a la actividad habitual de las instituciones y acompañar los procesos de formación y entrenamiento.
El gobierno santafesino plantea que las obras realizadas para los Suramericanos forman parte de una estrategia deportiva de largo plazo. La intención es consolidar durante los próximos diez años una red de instalaciones que permita sostener el desarrollo de distintas disciplinas y recibir nuevas competencias de alcance internacional.
En ese marco, la provincia mantiene como horizonte la organización de los Juegos Panamericanos 2029, aprovechando la infraestructura existente sin necesidad de encarar nuevas grandes obras civiles.
Así, el desafío que comienza después de los Juegos será doble: garantizar que los estadios y centros de entrenamiento se conserven en condiciones y, al mismo tiempo, que permanezcan abiertos a la actividad de deportistas, clubes y federaciones. La definición del sistema de concesiones y cánones será una pieza central para determinar cómo se sostendrá ese legado en los próximos años.