Decenas de miles de jóvenes iniciaron ayer, con ruegos por la paz social, trabajo y esperanza, de la trigésimo quinta peregrinación a la basílica de Nuestra Señora de Luján, que cada año crece en número y es considerada una de las mayores expresiones de fe popular del país.
La columna principal, con la “imagen cabecera” de la Virgen, salió ayer al mediodía en medio de vítores, aplausos y agitar de pañuelos de la intersección de las avenidas porteñas Rivadavia y General Paz. Previamente, en el santuario de San Cayetano de Liniers, el obispo auxiliar de Buenos Aires, Eduardo García, impartió la bendición a los peregrinos, en su gran mayoría jóvenes.
Detrás de esa imagen mariana se sumó otra transportada en un jeep por ex combatientes de Malvinas. Esa réplica de la Virgen de Luján será colocada el próximo sábado por familiares de los caídos en la guerra de 1982 en el cenotafio, inaugurado ayer con una celebración religiosa en el cementerio de Darwin. l (DyN)































