La Conferencia de las Partes (COP28) sobre cambio climático, que debía terminar en la mañana de este martes, se extendía más de lo previsto debido a la falta de acuerdo entre los cerca de 200 países que negocian en Dubai. Este martes por la noche se buscaba casi desesperadamente un consenso sobre qué hacer con los combustibles fósiles para detener el calentamiento global. Durante el fin de semana, el lobby de los países productores de petróleo se hizo sentir y el lunes el presidente de la COP28, el emiratí Sultan Al Jaber, presentó un borrador de declaración final que recogía esas presiones y causó rechazos mayoritarios.
Este martes Sultan Ahmed al Jaber, que es además ministro de Industria de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), una nación petrolera y gasífera, había querido concluir la reunión por la mañana, pero muchos países seguían decepcionados porque el borrador de 21 páginas no va lo suficientemente lejos en cuanto a para poner fin al uso del petróleo, el gas y el carbón.
El borrador propone “reducir” el uso de los combustibles fósiles de aquí a 2050, en lugar de “eliminar” progresivamente su uso, como quiere una mayoría de países.
Un bloque reducido de naciones, encabezado por Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo mundial, es contrario a esa fórmula y sostiene que se pueden alcanzar los objetivos buscados sin renunciar totalmente a las fuentes de energía que han sido el motor del crecimiento mundial desde principios del siglo XX. Arabia Saudita es apoyada por Irak, Kuwait y Rusia, todos grandes productores y exportadores de petróleo.
El texto emiratí propone además otras medidas, como triplicar la instalación de energías renovables, o eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, pero como un abanico de opciones que los países “podrían” aplicar, a su gusto.
La COP28 debería en principio cerrarse con una declaración votada por consenso, pero todavía no había este martes a la tarde un nuevo borrador sobre la mesa.
Por la mañana, un grupo de activistas recibió a los negociadores en silencio, de brazos cruzados y formando una cadena humana en el ingreso a la sala de debates del Centro de Exposiciones de Dubai, donde el desconcierto y las muestras de desazón reinaban en los pasillos, informó la agencia de noticias AFP.
El director general de la COP28, Majid Al Suwaidi, señaló que la presidencia emiratí estaba trabajando en un nuevo borrador de acuerdo basado en las “líneas rojas” expresadas por los países con el objetivo de “llegar a un consenso”.
“Todas las partes están trabajando contrarreloj”, aseguró Cassie Flynn, directora global de cambio climático del Programa de Desarrollo de la ONU.
La COP28 había empezado con buenos auspicios, con la adopción de un fondo de daños y pérdidas para los países más afectados por el cambio climático, un acuerdo que se empezó a dibujar en la COP27 de 2022 y que se espera empiece a funcionar el año próximo. Por ahora, solo se definieron los detalles técnicos.
“Empezamos con muy buenas noticias y queremos acabar esta COP dándole al mundo lo que necesita”, declaró la ministra de Transición Ecológica española, Teresa Ribera, que ostenta la presidencia rotatoria de los ministros de la Unión Europea (UE).
Ribera y el comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, se reunieron con el secretario general de la ONU, António Guterres, que desembarcó en Dubai para dar un empujón a las negociaciones. Los funcionarios europeos son tal vez los más firmes impulsores de un texto riguroso que comprometa a los firmantes con el fin del uso de los combustibles fósiles. Otros países que acompañan esta línea son Colombia y Brasil, dentro de Sudamérica, y las naciones isleñas, que se ven amenazadas por el aumentod el nivel del mar, efecto directo del calentamiento global.
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Los ecologistas organizaron protestas en el ingreso de la sala de conferencias en Doha. Exigen que se imponga el fin de los combustibles fósiles en el texto final.
Más tarde, Hoekstra se reunió con Al Jaber, con quien discutió la posición de la UE en la COP28, tal como informó él mismo en su cuenta en la red social X.
“Queremos que esta COP marque el comienzo del fin de combustibles fósiles y seguiremos presionando para lograrlo”, agregó el comisario europeo, arrobando a sus “socios” de la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (Aosis) y de la Coalición de Alta Ambición, un grupo informal fundado por la República de las Islas Marshall en 2014 con el objetivo de garantizar que el Acuerdo de París, adoptado en 2015, fuera lo más ambicioso posible.
El objetivo central del Acuerdo de París es reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, manteniendo el aumento de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados en relación con los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5 grados .
Aunque todas las miradas se centran en los combustibles fósiles, hay otros temas que plantean también mucho trabajo por delante, como fijar metas comunes sobre la adaptación al cambio climático, es decir, sintetizar las políticas que llevará adelante cada país para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y generar respuestas coordinadas que se adapten a los territorios, ecosistemas y comunidades vulnerables a los impactos del cambio climático.
A pesar de todas las promesas, el mundo aumenta invariablemente sus GEI, y los expertos advierten que, de aquí a 2030, las NDC (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, es decir, los compromisos que asume cada país para contribuir al cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París) propuestas en Dubai solo representarán una tercera parte del sacrificio necesario. Todo esto, en el año más caluroso para el planeta desde que se tienen registros.