La seguidilla de fenómenos astronómicos prevista para las próximas semanas generó expectativa en redes sociales, donde circulan imágenes que prometen un impactante “anillo de fuego” y una “luna de sangre” visibles desde distintos puntos de la Argentina. Sin embargo, especialistas advierten que, en esta ocasión, las condiciones no serán favorables para el país. Este lunes se producirá un eclipse solar anular y el martes 3 de marzo tendrá lugar un eclipse total de Luna. Pero ninguno de los dos se verá en plenitud desde territorio argentino.
“Lamentablemente, para este par de eclipses las condiciones no son buenas para poder verlos en Argentina”, explicó Guillermo Bosch, astrónomo y director del Planetario de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en diálogo con Chequeado.
El eclipse solar anular: por qué el “anillo de fuego” no se verá en la Argentina
Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Es anular cuando el disco lunar no cubre completamente al Sol y deja visible un anillo luminoso, conocido popularmente como “anillo de fuego”.
En este caso, la mejor visibilidad estará en la Antártida, particularmente en el sector cuyas costas miran hacia Australia. “Es realmente imposible ver la anularidad desde Argentina”, remarcó Bosch.
Según el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), la fase anular durará aproximadamente dos minutos. La franja de anularidad atravesará principalmente zonas antárticas y áreas oceánicas. Solo una pequeña porción del planeta, el 2,17% de la población mundial, podrá observar alguna fase del eclipse, de acuerdo con cálculos del portal especializado Time and Date (Time and Date, 2026).
¿Qué se verá en el sur argentino?
En el extremo sur del país apenas se registrará un leve oscurecimiento del Sol y con el astro muy bajo sobre el horizonte.
El astrónomo Eduardo Fernández Lajús, investigador independiente del Conicet, detalló algunos casos:
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Río Gallegos: 0,2% de oscurecimiento, con el Sol a 6° sobre el horizonte.
Ushuaia: 3,3% de oscurecimiento, con el Sol a 7,5°.
Base Belgrano II (Antártida Argentina): hasta 50% de oscurecimiento, con el Sol a 20° de altura.
La combinación de un porcentaje mínimo de cobertura y un Sol muy bajo en el horizonte vuelve prácticamente imperceptible el fenómeno para el observador casual.
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Bosch subrayó además la rareza de estos eventos: “En promedio, la posibilidad de ver un eclipse solar en una misma ciudad es una cada 300 años. Es un fenómeno bastante exótico y también la razón por la que mucha gente viaja a esos lugares”.
En la Argentina, el 2 de octubre de 2024 se produjo un eclipse solar anular que despertó interés internacional. Y el 6 de febrero de 2027 habrá otro eclipse anular cuya franja de máxima visibilidad incluirá al país entre los nueve territorios privilegiados para la observación.
Eclipse total de Luna: la “luna de sangre” casi no se verá en el país
Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se ubica entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite. Según la NASA, el tono rojizo característico, que popularmente se denomina “luna de sangre”, se debe a que la atmósfera terrestre filtra la luz solar, dejando pasar principalmente longitudes de onda rojizas. “Es como si todos los amaneceres y atardeceres del mundo se proyectaran sobre la Luna”.
El fenómeno completo durará casi 5 horas y 40 minutos. Será visible en su totalidad en el noroeste de Estados Unidos, oeste de Canadá, Alaska, este de Australia, Nueva Zelanda, Nueva Guinea, norte de Japón y Siberia oriental.
En América del Sur, solo se alcanzará a ver el comienzo de la fase total en el norte de Perú, Ecuador, Colombia y oeste de Venezuela.
“Para Argentina, este eclipse también es muy desfavorable. Solamente se verá el comienzo de la fase parcial en el extremo noroeste del país, en Jujuy, Salta y Catamarca. Pero también hay que contar con un horizonte muy bajo en el momento en el que se pone la Luna, lo cual es difícil geográficamente porque están los Andes”, explicó Bosch.
A diferencia de los eclipses solares, los lunares son más frecuentes y accesibles para un mismo punto del planeta. “La estadística indica que un observador en un lugar fijo de la Tierra podrá observar un eclipse total de Luna cada dos años y medio o tres”, señaló Fernández Lajús.
Temporada de eclipses: por qué se producen dos fenómenos en pocas semanas
La cercanía temporal entre ambos eventos no es casual. Se trata de una “temporada de eclipses”, un período en el que el Sol, la Tierra y la Luna se alinean de manera favorable. La NASA define las temporadas de eclipses como los dos únicos períodos del año en los que los tres cuerpos están alineados. Cada temporada dura unos 35 días y se repite aproximadamente cada seis meses.
Fernández Lajús explicó que los eclipses ocurren cuando el Sol y la Luna se encuentran cerca de los nodos lunares, los puntos donde la órbita de la Luna cruza el plano de la órbita terrestre.
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Si ambos astros están cerca del mismo nodo, la Luna puede tapar al Sol (eclipse solar).
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Si están en nodos opuestos, la Luna atraviesa el cono de sombra terrestre (eclipse lunar).
Debido a la velocidad orbital de la Tierra, mientras el Sol permanece cerca de un nodo, la Luna puede pasar por uno y, dos semanas después, por el otro, lo que habilita una secuencia de un eclipse solar seguido de uno lunar, o viceversa. En ocasiones incluso puede producirse un tercer evento dentro de la misma temporada.
En 2026 habrá dos temporadas de eclipses: la primera entre febrero y marzo (eclipse solar anular y eclipse total de Luna) y una segunda en agosto.
Qué implica para Rosario y Santa Fe
Para Rosario y la región central del país, ninguno de los dos fenómenos ofrecerá condiciones de observación significativas. En el caso del eclipse solar, la cobertura será nula o imperceptible. En el eclipse lunar, la fase total no será visible y la parcialidad quedará restringida al extremo noroeste argentino.
El dato contrasta con el fuerte impacto que generó el eclipse anular de octubre de 2024, cuando miles de personas se desplazaron hacia la franja de anularidad en la Patagonia.
La expectativa ahora se traslada a febrero de 2027, cuando la Argentina volverá a ubicarse dentro del corredor privilegiado para observar un “anillo de fuego” en plenitud.