Científicos del Museo de Historia Natural de Brunswick, en el norte de Alemania, presentaron ayer el esqueleto de una nueva especie de dinosaurio hallado en la República de Níger, Africa.

Científicos del Museo de Historia Natural de Brunswick, en el norte de Alemania, presentaron ayer el esqueleto de una nueva especie de dinosaurio hallado en la República de Níger, Africa.
Los restos del animal, que fue bautizado con el nombre de Spinophorosaurus nigerensis —lagarto con espinas—, fueron excavados en una expedición en el Sahara en 2007. Se trata de un herbívoro de unos 14 metros de largo.
Una vez en Alemania, los expertos determinaron que no solamente pertenecía a un tipo nuevo sino a una especie nueva de dinosaurio. Los restos serán expuestos en el museo a partir del 21 de octubre en Brunswick.
La especie pertenece a la familia de los saurópodos (los dinosaurios de cuello largo) y tiene unos 170 millones de años. El esqueleto fue hallado en un "cementerio de dinosaurios" en Agadez, Níger, descubierto en 2005.
"Entonces pensamos que habíamos encontrado un dinosaurio de la especie de los jobaria", recordó el director de la expedición y del museo, Ulrich Joger.
El análisis detallado de los huesos reveló que el dinosaurio pertenece a una especie aún no descubierta de la familia de los saurópodos.
De los primeros. "El hallazgo es especialmente importante porque está entre los primeros del árbol genealógico de los saurópodos", explicó Joger. Estos tenían cuatro patas gordas, un cuerpo robusto y cola y cuello largo.
El animal medía unos 14 metros y las espinas las llevaba para defenderse de saurios rapaces. "Este tipo de arma es muy poco común en los saurópodos", sostuvo el director de las excavaciones, Ralf Kosma.
Los saurópodos provenientes de épocas más tardías, todos ellos herbívoros, no necesitaban estos mecanismos de defensa debido a su tamaño.
“Africa es ahora el foco de la investigación sobre dinosaurios”, aseguró Joger.
“Africa es un continente de turbulencias políticas, lo cual dificulta las excavaciones”, explicó Joger. Su equipo efectuó la segunda excavación de expertos alemanes en Africa. “La primera fue la expedición de Tengaduru, hace cien años, en Tanzania”.
El proyecto llevó a Ulrich varias veces a la República de Níger entre 2005 y 2008. Los tuareg le mostraron dónde había huesos en el desierto. Después de hallar dos esqueletos volvieron a cerrar la fosa para organizar en Alemania las excavaciones.
Joger tuvo mala suerte en preservar su hallazgo porque paleontólogos de Elche, Alicante, se enteraron y desenterraron uno de los esqueletos de los dinosaurios de cuello largo que llevaron a España. Ahora, los científicos españoles colaboran con los alemanes de Brunswick y Bonn. Kristian Remes, de la Universidad de Bonn, quien tuvo a cargo la descripción científica, calificó el hallazgo de golpe de suerte. l (DPA)


