Ahora mismo, todos los países deben de estar desarrollando sus nuevos compromisos climáticos o Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) establecidas en el Acuerdo de París, que los empoderan para impulsar políticas y acciones climáticas, respetando sus propias condiciones y prioridades.
Para esta tercera iteración de los NDC, los países podrán echar mano de información, experiencia y guía más precisa, lo cual pondrá énfasis no solo en la meta, sino en el proceso para llegar a ella. Según organizaciones expertas como WWF, el Stockholm Environmental Institute y el NDC Partnership, un gran NDC debe ser transparente, ambicioso y factible de implementar, además de tomar en cuenta las necesidades de todos los sectores de la sociedad.
Este enfoque de toda la economía es el que las Alianzas para la Acción Climática ha impulsado desde 2016 cuando ciudades, empresas y organizaciones dijeron: “Nosotros estamos dentro (We are Still In)”, mientras que Donald Trump optaba por retirar a los Estados Unidos (EE.UU.) del Acuerdo de París (esta semana, la historia se repite). Desde ese momento, WWF impulsó la creación de alianzas de actores no estatales en varios países del mundo con el objetivo de acelerar la acción climática alineada a los 1.5° y aumentar la ambición de los compromisos nacionales.
Actualmente, esta red de reúne a más de 6,000 organizaciones, empresas, universidades y gobiernos que, con una sola voz, articulan acciones y políticas hacia economías bajas en carbono, justas y biodiversas en la Argentina, Australia, Brasil, Chile, Emiratos Árabes Unidos, Japón, México, Sudáfrica, EE.UU. y Vietnam. En 2025, la atención de las Alianzas estará centrada en el diseño de los NDCs desde un enfoque de toda la economía y la integridad en la acción climática.
Según la Declaratoria CHAMP lanzada durante la COP28 en Dubái, los nuevos NDC han de realizarse a través de alianzas multinivel y de alto impacto entre gobiernos locales, regionales y nacionales, asegurando una alineación robusta de políticas, financiamiento y objetivos climáticos a todos los niveles y sectores de la sociedad. La contribución de los gobiernos subnacionales y los actores no estatales para cumplir estas metas e ir más allá de lo que los gobiernos nacionales pueden lograr, será indispensable para mantener el aumento de la temperatura global dentro de los límites que garanticen la vida como la conocemos.
En este sentido, las Alianzas para la Acción Climática están perfectamente posicionadas para servir como mecanismo articulador que asegure la inclusión de los gobiernos subnacionales y actores no estatales como medida para lograr mayor ambición, facilitar la implementación de los compromisos y canalizar financiamiento a los lugares y sectores necesarios.
Adicionalmente, las recientes críticas por greenwashing a empresas y gobiernos locales han expuesto su participación en la crisis climática y ambiental, haciendo tambalear al movimiento climático. Asegurar la efectividad e integridad de las acciones climáticas impulsadas por los actores de la economía será clave para pasar de pilotos y buenas intenciones, a acciones con enfoque holístico que vayan más allá de las metas climáticas para abordar eficazmente otras consideraciones sociales, económicas, de proceso y de justicia.
Esta semana, Donald Trump retiró nuevamente a EE.UU. del Acuerdo de París, pero el impacto y la sorpresa es mínimo, pues existen alternativas para resistir y continuar mirando al frente.