Escenario

"Siempre hay que sacar un poquito de agua de aquellas piedras que te tocan vivir"

Con el retorno a los escenarios, el artista se presenta junto a Los Brillantes el sábado en dos funciones en Vorterix. Y cuenta sus inicios en Rosario.

Domingo 19 de Septiembre de 2021

Tiene una carrera solista de casi 20 años, pero antes de eso ya era reconocido en la escena musical argentina por ser el dueño de hermosas canciones. Nació musicalmente en Rosario siendo un adolescente, tocó y compuso para grandes artistas nacionales, se consagró en España y volvió al país para marcar una bisagra en su carrera con un concierto en el teatro Colón. Después de un largo recorrido que lo llevó a girar con su música por España y todo el país, Coti Sorokin llega a Rosario junto a Los Brillantes para presentarse este sábado 25 de setiembre, en dos funciones, a las 20 y 22.30; en Vorterix (Salta 3519).

“En este concierto voy a hacer mis últimas canciones y el repertorio de todos mis discos. También voy a presentar a Los Brillantes, la banda que me acompaña. Es la vuelta, el regreso después de tanto tiempo de no tocar”, dijo Coti a La Capital y destacó la potencia de la banda que lo acompaña: “Los Brillantes son un seleccionado de músicos, entre ellos hay dos rosarinos que son Matías Damato, reconocido bajista y coequiper mío desde hace muchos años; y Javier Robledo, baterista de Cielo Razzo. También están Dizzi Espeche y Brian Figueroa en guitarras y Luna Sujatovich, en arreglos de cuerda, piano, percusión”.

El creador de “Nada fue un error” confirmó que además de este show, que se da en el marco de una gira, está trabajando fuertemente en su próximo disco que saldrá en diciembre. La presentación de Coti y Los Brillantes forma parte del presente del artista, pero Sorokin tiene mucho que contar sobre el camino recorrido, por eso en una charla con Escenario rememora sus inicios en la ciudad, cuenta sobre sus disfrutes y destaca los momentos claves de su trayectoria artística, sus mejores trabajos y los proyectos por venir.

—Antes que nada quiero preguntarte sobre lo que te da placer como músico. ¿Disfrutás del escenario tanto como de la composición o son placeres muy diferentes?

—Sí, son disfrutes diferentes. Disfruto más del escenario porque es un momento mas lúdico, si bien el componer también tiene algo de juego, es más intelectual. Tengo mucho tiempo de estar tocando, empecé a disfrutar más del escenario y entrar a ese mundo de fantasía. Fijate que en inglés tocar y jugar es la misma palabra (play), para mí subirme al escenario es como jugar con mis amigos y con el público, como seguir en una eterna infancia, por eso me dan más placer esos momentos.

—Sos un gran creador de canciones. ¿Cuál es para vos el requisito indispensable para que se produzca ese momento mágico de la composición? ¿Qué es lo que no te puede faltar?

—La emoción, no me puede faltar que me emocione lo que estoy escribiendo, si falta eso puede salir algo, pero es vacío. Uno con el tiempo se va poniendo cada vez más exigente. Las primeras composiciones, aunque fueron buenas, son parte de un aprendizaje. Uno se va poniendo cada vez más selectivo con el material y lo que no te emociona directamente no cuenta. Por supuesto que tiene que haber un montón de otros condimentos, pero ese es el fundamental.

—Te escuché decir que los grandes éxitos a veces generan sentimientos encontrados y que vos pudiste soltar esas canciones, como “Color esperanza” y tantas otras, que fueron hits y que hiciste para otros. ¿Cuándo subís al escenario te gusta hacerlas?

—Sí, las hacemos. Hace unos años saqué el disco “Lo dije por boca de otro”, donde justamente reuní todas esas canciones que no tocaba y que había escrito para otros artistas. A partir de ese momento las empecé a traer a mis shows, lo hice en el Colón, en el Gran Rex y en todos esos conciertos y giras posteriores de ese disco. Desde ese momento, esas canciones fueron parte de mi repertorio y lo siguen siendo.

—¿Cuándo hiciste la canción “Días”, algo de Rosario estaba en tu memoria?

—Sí, claro, ya en la primera frase dice: “Hay días que miramos y nos parecemos, porque soñamos esos días de pequeños, días de marzo, del latido adolescente que sin saberlo nos cambiaron para siempre”. Obviamente esos sueños empezaron en Rosario. Desde muy chiquito tengo fotos con mi guitarra de juguete tocando y luego más adelante estudiando en la Escuela de Música, en la Siberia. Todo empezó en Rosario, los sueños de grabar un disco, mi primera banda Luz Mala, callejear y pegar afiches para los conciertos en los pubs, que eran los lugares donde tocábamos a menudo. En ese momento era muy chico, tenía 17 años, incluso cuando grabé mi primer disco con Luz Mala en el año 93, tenía 19, todo eso es parte de mi historia en Rosario. Todo mi inicio musical, esa etapa en la que estudiaba música y me encontraba con gente que tenía la misma inquietud y las mismas ganas de armar la primer banda.

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TEATRO COLÓN. El momento bisagra de su carrera musical en el país.

TEATRO COLÓN. El momento bisagra de su carrera musical en el país.

—Más allá de que tuviste tu consagración en España, ¿me equivoco si digo que tu presentación en el Colón fue un momento bisagra en tu carrera en la Argentina?

—No te equivocás. No sólo por lo que significa el Teatro Colón, sino porque artísticamente fue un punto muy alto en mi carrera, por madurez, por repertorio, por arreglos, por sonido, por el cuidado con el que hicimos ese proyecto. Creo que va a ser un trabajo que va a quedar para siempre y va a marcar una referencia. Cuando alguien quiera conocer sobre mi música, la presentación en el Colón va a ser un punto de referencia.

—Después vino el documental autobiográfico “Nada fue un error” en mayo del año pasado. ¿Cómo es que surgió la idea de hacer ese trabajo?

—Teníamos mucho material, muchos registros y también surgió porque hay todo un camino recorrido. Lo que yo quería contar, junto a Julio Leiva que es el guionista de Filos News, era que hay un sacrificio, un trayecto, mucho por recorrer.

—Querías mostrar ese camino realizado.

—Sí, que más que camino fue un caminazo, porque fue largo, ojalá fuera cortito. Queríamos mostrar eso, con testimonios de familiares, amigos, de mis hijos, mis padres y muchísima gente que participó también en ese concierto del Colón.

—Durante la pandemia encontraste salidas creativas, hiciste presentaciones por streaming y autoconciertos. ¿Cómo viviste esas experiencias de tener al público más lejano?

—Peor estábamos cada uno en nuestras casas. En ese momento imaginate que estábamos en plena cuarentena dura donde no se podía salir para nada y haber logrado hacer conciertos, algo que parecía demencial, fue todo un logro y un hallazgo de un equipo que estuvo laburando desde el día uno de la pandemia. Estuvimos pensando, creaneando y diseñando opciones, presentando ideas a productores y autoridades sanitarias, fue un montón de laburo que dio sus frutos porque finalmente pudimos hacer muchos conciertos en coche o por streaming. Le encontramos la vuelta para contar que hay formas de seguir haciendo y aportamos nuestro grano de arena a que hoy esté bastante reactivada la cosa.

—Recuerdo ahora la canción “Por ahí” que hiciste en plena cuarentena. ¿Podemos decir que es una expresión de deseo de que después de esta crisis algo cambie para bien?

—Un poco sí porque habla del reencuentro, de valorar las cosas que parecen que no tienen valor en la cotidianidad y en la locura de esta vida que llevamos y también habla de un aprendizaje, que si no lo tuvimos con esto que vivimos creo que no lo vamos a tener nunca. Siempre hay que sacar un poquito de agua de aquellas piedras que te tocan vivir. De alguna manera esta gira es el premio de un equipo enorme de laburo que hace más de un año está buscándole la vuelta, no es casualidad que todo ese trabajo ahora esté dando sus frutos.

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