Escenario

La rosarina que se guió por "La Mano de Dios"

Mayra Sánchez interpreta a la hermana de Diego Maradona en "Sueño bendito", una serie de Amazon que se estrenará en 2020. Cuenta cómo fue filmar en Nápoles y Villa Devoto.

Domingo 06 de Octubre de 2019

“Quiero ser actriz. Si es un capricho, me voy a dar cuenta”. A los 17 años, Mayra Sánchez se les plantó a sus papás para explicarles qué había decidido hacer una vez terminado el secundario. Lejos de ser un capricho, se trataba de una decisión de vida. Se le vinieron por delante 15 años de estudios, de remarla en la escena del teatro independiente rosarino y dar la pelea en la siempre difícil Buenos Aires. Un largo y sinuoso camino hasta convertirse hoy en la hermana rosarina de Diego Armando Maradona.

Ahora Mayra está en Italia. En Nápoles más precisamente, filmando la serie “Sueño Bendito” una superproducción de Amazon Prime junto con las productoras BTF, Dhana Media y Raze que, en capítulos de una hora, pretende contar la vida del máximo ídolo futbolístico de la Argentina desde sus humildes orígenes en Villa Fiorito hasta su etapa como DT de la selección, una montaña rusa de glorias y miserias.

Dirigida por Alejandro Aimetta, que también es uno de los escritores junto con Guillermo Salmerón y Silvina Olschansky (ambos guionistas de “El marginal”), cuenta con un elenco de grandes figuras como Mercedes Morán, Julieta Cardinali, Darío Grandinetti, Leo Sbaraglia, Pepe Monje, Claudio Rissi, Rita Cortese, Peter Lanzani, Marcelo Mazzarello, Nicolás Furtado y Mauricio Dayub, entre otros. En la piel de Maradona estarán Nicolás Goldschmitt, Nazareno Casero y Juan Palomino. Mayra será Lili, una de las hermanas del Diez.

Pero hace un año atrás, cuando la vida en Buenos Aires se empinaba y los 300 kilómetros que la separaban de su familia y sus amigos se ensanchaban a fuerza de angustia e incertidumbre, Mayra estaba en crisis, lejos de imaginar un presente así. Cosas del destino, la oportunidad de su vida le iba a llegar arriba de un auto por la Ruta Nacional 9 uniendo su querida Rosario con la capital.

“Estuve dos años viviendo en Buenos Aires, viajaba todas las semanas a Rosario y usaba mucho el carpooling (un sistema de viajes compartidos en autos particulares para abaratar costos). De casualidad, tanto en el viaje de ida como en el de vuelta coincidí con una chica que había trabajado muchos años en producción para la tele. Cuando le conté que era actriz, se ofreció a pasarme unos contactos de onda”, recuerda Mayra con la voz cansada pero en estado de gracia desde Italia, vía WhatsApp. Uno de esos contactos le abrió las puertas de un casting para participar de “Sueño Bendito”.

Pero pasó “bastante tiempo”, Mayra entró “en una crisis fatal con Buenos Aires porque no tenía laburo” y decidió volverse a Rosario. Hasta que un caluroso y húmedo día de principios de enero, sonó el teléfono. “Yo estaba viendo qué iba a hacer con mi vida y de repente me avisan que había quedado en el proyecto, fue muy emocionante”, cuenta. Sin perder tiempo, les contó a sus papás y, junto a su hermana, armó un santuario con velas, sahumerios y una foto de Maradona y su Mano de Dios. Cuestión de fe.

Histriónica y movediza, Mayra estudió en la Escuela Provincial de Teatro y Títeres, tomó clases de clown y se perfeccionó con maestros como Juan Hessel, Claudia Cantero, Alejandro Catalán y Andrea Garrote, entre otros.

“Siempre autogestiva e independiente”, se autodefine orgullosa. Hizo su recorrido por las tablas del teatro independiente rosarino en obras como “Stripkill”, “Algo sangra” y el unipersonal “Esta casa”. Fue una de las fundadoras del centro cultural La Peruta y coorganizadora del Slam de Poesía Oral.

Pero en el universo audiovisual, Mayra tenía sólo una experiencia previa: una participación en el cortometraje “El cumpleaños de Mora”, del director Juan Linch. Por eso, formar parte de la megaproducción de Amazon Prime resultó todo un desafío.

“Al principio estaba anonadada, toda dura, no sabía si el plano me tomaba o no, me sentía súper extraña”, confiesa pero, al mismo tiempo asegura: “Es muy linda la posibilidad de estar laburando con gente muy grossa en mi primera experiencia audiovisual”. “Estoy maravillada, nunca vi una producción con tanta gente trabajando, todo el equipo es gente de bien, el clima de laburo es increíble”, suma.

Mayra usa expresiones como “grossos”, “capos” y “capos di capi” para describir a sus compañeros de trabajo, con quienes logró forjar una química especial.

“Este viaje hizo que esos imaginarios o fantasías vinculados a los actores famosos se achiquen”, dice. “Me he encontrado con compañeros muy piolas, compartimos muchas noches, hasta nos hemos hecho tiradas de tarot”, recuerda risueña.

Sin embargo, el viaje a Nápoles, cuna del maradonismo, no estaba en los planes de Mayra. “En el guión decía ‘Interior- Día - Nápoles’ y lo que menos pensé es que me iban a llevar a Italia a grabar una escena en interiores, creí que lo íbamos a filmar en Buenos Aires”, dice entre risas.

“Haber venido a Nápoles fue algo soñado, es una ciudad muy intensa, tiene una fuerza, una energía, una locura y un apasionamiento increíbles, cómo no lo van a amar acá si Diego es Nápoles”, reflexiona.

Esa no fue la única sorpresa que le deparó participar de la serie sobre el Diez. Mayra pudo conocer las casas originales de Maradona en La Paternal y Villa Devoto. Y durante el rodaje en esta última conoció a dos de las hermanas de Diego. “Estaban muy emocionadas, son muy amorosas y estaban muy contentas con la serie”, cuenta.

Con el viaje a Italia, el periplo de Mayra en “Sueño Bendito” llega a su fin. Son sus últimas escenas y su trabajo en el rodaje está terminado. El set de la serie se mudará a México, donde recreará el momento cumbre de Maradona en el Mundial de 1986. Ya se filmaron escenas en Argentina y España. La fecha de estreno de la bioserie está pautada para el 2020.

Mayra, en tanto, regresará a Rosario, aunque muy distinta a aquella de principios de año. “Dicen que la serie está bendecida. La cosa se acomoda siempre para el lado del bien, me encontré rodeada de amor y guiada por La Mano de Dios”, dice con la misma convicción con la que hace 15 años se le plantó a sus papás sabiendo de antemano que nada de esto era un capricho.

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