Ya hubo muchas quejas por los muy elevados precios de las entradas para el Mundial que comenzará el próximo 11 de junio, pero siempre hay hinchas que no cambiarían esa experiencia por nada y están dispuestos a gastar todos sus ahorros (y más también) en ver los partidos de su selección en Estados Unidos. Pero ahora, entradas en mano, se enfrentan a otro gasto tan inesperado como exorbitante: el transporte.
Un visitante que se hospede en Nueva York deberá pagar un pasaje de casi 100 dólares para llegar en tren al MetLife Stadium. Ese mismo trayecto suele costar hasta 20 dólares cuando hay partidos de fútbol americano.
Muchos ahora recuerdan que en Alemania 2006 existía el "KombiTicket": los hinchas que tenían entrada para los partidos también disponían de acceso gratuito al transporte público local. Y en Rusia en 2018, los trenes de larga distancia entre ciudades sede no tenían costo, lo mismo que el metro en Qatar en 2022. Pero en Estados Unidos hay que pagar por el transporte. Y, en algunas ciudades, mucho.
Las tarifas de tren de ida y vuelta en Nueva Jersey son de 98 dólares, y en Massachusetts cuestan 80. La Fifa aseguró que sus acuerdos iniciales con las ciudades sede contemplaban transporte gratuito para los hinchas a todos los partidos, pero luego los arreglos se modificaron para permitir que las ciudades proporcionen transporte “a precio de costo”. Los gobiernos locales, mientras tanto, aseguran que el transporte deberá sumar frecuencias para satisfacer la demanda, y también necesitan más seguridad, y todo eso tiene un costo.
Pero hay otras ciudades que prometieron funcionar "a la vieja usanza". Atlanta, Houston y Seattle tienen estadios conectados directamente con sus sistemas ferroviarios, y se aplicarán las tarifas habituales. En Miami habrá traslados gratuitos para llevar a los hinchas al Hard Rock Stadium, a unos 24 kilómetros del centro. En Filadelfia, el auspiciante Airbnb financia el traslado de regreso. Y en Kansas City habrá viajes de 15 dólares.
Escoceses enojados
Quienes están muy enojados son los hinchas escoceses, que por primera vez en el siglo podrán ver a su selección en un Mundial, pero a costa del sufrimiento de sus bolsillos. “Planificar este Mundial fue una pesadilla de principio a fin. Creo que es el más inaccesible que hubo”, afirmó Rory Phillips-Hunter, que después de comprar entradas muy caras descubrió que el trayecto de 40 kilómetros hasta el estadio, de Providence a Foxborough, solamente puede hacerse en ómnibus, que durante el Mundial costará 95 dólares.
Phillips-Hunter y sus compañeros de la Tartan Army decidieron resolverlo por su cuenta. Reservaron 20 colectivos escolares para llevar y traer del estadio a mil hinchas. Le costará a cada uno 50 dólares, lo que representa un ahorro conjunto de más de 85.000 dólares. “Cuando veo esa diferencia de costo, eso son simplemente ganancias que nos están sacando”, expresó.
La brasileña Ynara Correa da Costa ya tiene entradas para ver a su selección debutar en el Mundial contra Marruecos en el MetLife Stadium. Pero todavía no tiene transporte. Hace unos días se enteró que el precio de los ómnibus había bajado de 80 a 20 dólares, pero solamente 18 mil hinchas podrán llegar en colectivo a una cancha con capacidad para 82.500 personas. Los demás deberán pagar los 98 dólares que cuesta el tren. "Es inaceptable, simplemente inaceptable. Vamos a ir al partido, ¿pero cómo? Ya lo veremos".