Un multitud despidió al comandante serbobosnio Ratko Mladic, que murió el pasado 27 de agosto cuando cumplía cadena perpetua por crímenes de guerra, en los funerales con honores militares que se realizaron este lunes en Belgrado, en un abierto desafío a las advertencias de la Unión Europea sobre efectuar un homenaje público al hombre declarado culpable de genocidio en el desmembramiento de la antigua Yugoslavia.
Miles de asistentes comenzaron a llegar temprano a la pequeña Iglesia Ortodoxa Serbia de San Lucas, en Belgrado, para rendir homenaje a Mladic en su velatorio. El militar, apodado el Carnicero de Bosnia y principal responsable del asedio a Sarajevo y la masacre de Srebrenica, todavía es visto como un héroe por muchos serbios.
Su gorra de oficial militar y su sable descansaban sobre el ataúd, flanqueado por hombres con uniformes de faena. El jefe de la Iglesia Ortodoxa Serbia, el patriarca Porfirije, encabezó el oficio fúnebre y soldados del ejército trasladaron el ataúd cubierto con la bandera al cementerio, en medio de aplausos y de la música de una orquesta militar.
El líder nacionalista serbobosnio Milorad Dodik y el embajador de Rusia en Serbia, Alexander Botsan-Kharchenko, estuvieron entre los presentes en el funeral.
Mladic murió a los 84 años el 27 de agosto en La Haya, Países Bajos, donde cumplía cadena perpetua. Fue condenado en 2017 por orquestar la masacre de Srebrenica en 1995 (donde fueron asesinados en poco más de una semana más de 8.000 hombres y niños musulmanes), el asedio de casi cuatro años a la capital bosnia (donde murieron más de 11.000 militares y civiles) y la instalación de campos de concentración para civiles no serbios y soldados enemigos, entre otros crímenes de guerra.
"Glorificación del genocidio"
Desde que murió Mladic sus admiradores nacionalistas realizaron vigilias, pintaron murales en Belgrado con su imagen y encendieron bengalas en su honor. Hinchas de fútbol exhibieron una enorme imagen de Mladic y corearon su nombre en un partido en Belgrado.
En Bosnia, el grupo Madres de Srebrenica, que reúne a familiares de las víctimas, instó a la Unión Europea a reaccionar, al afirmar que el funeral de Mladic “amenaza con convertirse en la mayor concentración fascista en Europa en los últimos 70 años”.
“La glorificación del genocidio no es honor, es una vergüenza”, manifestaron en redes sociales.
El servicio exterior de la Unión Europea señaló en un comunicado que “cualquier glorificación de criminales de guerra, la negación del genocidio y el revisionismo contradicen los valores europeos más fundamentales y no tienen cabida en la Unión Europea ni en los países candidatos a la Unión Europea”.
“Nos solidarizamos con todas las víctimas, los sobrevivientes y sus familias que sufrieron crímenes de guerra en los países de la antigua Yugoslavia”, indicó el comunicado.
Aunque los arreglos del funeral fueron realizados formalmente por la familia de Mladic, el gobierno serbio también envió un avión la semana pasada para llevar sus restos a Belgrado, y soldados cargaron su ataúd envuelto en la bandera nacional. El sábado se celebró una conmemoración militar en una sede oficial del ejército serbio.
Serbia, desde 2012 país candidato a integrar la Unión Europea, enfrentó fuertes críticas del bloque por honrar a Mladic tras su muerte. “La glorificación en torno a su muerte es incompatible con los valores sobre los que se construye el camino hacia la Unión Europea”, dijo Marta Kos, comisaria de ampliación de la Unión Europea.