El artista Gerónimo Rauch, reconocido por su trayectoria internacional en el teatro musical, compartió detalles de su vida y carrera en el programa "Lo Resolví Pensando", conducido por Guido Záffora. En la entrevista, Rauch se refirió a su reciente participación en "The Tonight Show Starring Jimmy Fallon", destacando la importancia de la exposición mediática para los artistas de musicales, que habitualmente actúan "dentro de un teatro" y son vistos "solamente por la gente que viene a vernos".
El actor y cantante, quien protagonizó la gira mundial de "Los Miserables" como Jean Valjean, recordó su paso por escenarios emblemáticos como el Royal Albert Hall de Londres y el Radio City de Nueva York. "La música ni te pide permiso", expresó, "Agarra y entra", subrayando su capacidad para trascender barreras culturales y lingüísticas.
Con 26 años de carrera, Gerónimo Rauch rememoró su etapa en la popular banda Mambrú, surgida del reality "Popstars". Describió esa época como "abrumadora" por el cambio radical de no poder caminar por la calle, pero resaltó que fue un fenómeno que "fue volver a creer en los sueños" en el contexto del poscorralito. Aunque la fama fue inmensa, no le molesta que los medios "hagan referencia al pasado" porque "fue lo más popular que hice en Argentina". También reveló su temprano vínculo con el universo de Cris Morena, donde hizo un casting para "Chiquititas" y terminó trabajando como "Gorila Mamá" en el Gran Rex, además de ser la voz de varios temas de sus producciones. Rauch expresó su profundo "vínculo de amor y mucho respeto, mucho cariño" con la familia Yankelevich, mencionando su participación en el homenaje "Vive Ro" a Romina Yan.
El Fantasma y los desafíos vocales
Otro hito en su carrera fue protagonizar "El Fantasma de la Ópera" en Londres, obra para la que fue seleccionado por Andrew Lloyd Webber. Esta experiencia, aunque "emblemática", también le trajo un gran desafío físico. "El fantasma grita mucho", explicó, y ese "grito no puede ser de mentira". La exigencia vocal le provocó una lesión en el cricotiroidio, lo que lo llevó a "seis meses de rehabilitación" y a "cinco semanas de silencio absoluto". Rauch reflexionó sobre este difícil período, que lo obligó a aprender "otras técnicas" para no repetir el "sobreesfuerzo", y comparó la vida del artista de teatro musical con la de "un deportista de alto rendimiento", destacando la necesidad de "build up your stamina", la hormona del esfuerzo.
Mirando hacia el futuro, Gerónimo Rauch compartió sus sueños de cantar con Michael Bublé, Abel Pintos y Eugenia Quevedo, a quien considera "la mejor cantante de esta nueva generación". Sin embargo, sus aspiraciones van más allá de los escenarios individuales. El artista siente la necesidad de "devolver" y "generar oportunidades para otros", encontrando "el mismo placer a través de otros" al producir proyectos como "Los Puentes de Madison" y "Cinema Berlin". Agradeció especialmente a su manager y socio, Cristian La Rosa, quien lo ayudó a reactivar su carrera en un momento de "oscuridad máxima" durante la pandemia y el divorcio, así como a Gustavo Yankelevich por apostar por "Los Puentes de Madison". En Argentina, su "sueño" es "traer un musical para que me vean en esencia", siendo "Los Miserables" su principal anhelo, aunque reconoció la dificultad por su elevado costo.
Rauch también se refirió al resurgimiento del teatro musical en Argentina, destacando que "es el país con más teatros" y que "hay productores que están arriesgando", lo cual genera una "reactivación" digna de agradecimiento. Respecto a su vida personal, afirmó que su "centro de vida" es Madrid y que, a pesar de las dificultades de estar lejos de sus seres queridos, disfruta su rol de padre. Su hijo, de casi 14 años, ya ha "vivido dentro de un teatro toda su vida" y ahora quiere "aprender a invertir". Finalmente, el artista invitó a su próximo concierto el 10 de diciembre, "Mi vida en concierto", donde repasará canciones que lo inspiraron, incluyendo "Sueña" de Luis Miguel, la pieza que marcó un antes y un después en su forma de interpretar y sentir la música, pasándolo de "un buen instrumento, pero sin alma" a un "canal de expresión".