El fútbol fue el gran ausente del clásico. Fue un partido luchado, ordinario y sin jugadas colectivas que despierten aplausos de ninguno de los dos lados. Donde la pelota voló más por el aire que rodar por abajo y hasta así llegaron los goles de un 1 a 1 que fue vibrante desde lo emocional, pero pobrísimo desde lo lúdico. Cuando parecía que otra vez la película del derbi tendría el mismo final que los seis últimos capítulos, con la foto del festejo auriazul, hubo un cambio de guión inesperado en la última escena. Con suspenso sobrevino la incursión del Zorro Cóccaro para rescatar a Newell’s de otra derrota inminente y poner una igualdad con mucho sabor a desahogo y casi victoriosa.
Y, enfrente, se agitaron los vientos de las críticas a Jorge Almirón, que ahora no podrá fallar en la final de la Supercopa Internacional con Estudiantes.
El clásico regaló otra versión intensa, donde a pesar del empate hubo claros ganadores y perdedores, elogiados y criticados, espaldarazos y cachetazos.
Si bien fue empate, un punto para cada uno y nadie logró celebrar a lo grande, la realidad es que por la historia de un partido que Central tenía prácticamente en el bolsillo, ya jugando el tercer minuto de descuento y ante su gente lista para abrazar otro éxito en el derbi, la puñalada de Matías Cóccaro frustró la fiesta en Arroyito. El Zorro mandó por elevación una bocanada de oxígeno y un alivio enorme rumbo al parque Independencia.
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Kudelka cambió el libreto y le salió
Es que el precio de una séptima derrota en fila ante el eterno rival hubiese sido otro mazazo para el mundo leproso. Pero el rojinegro, donde hasta el DT Frank Kudelka luego reconoció que su equipo estuvo lejos de hacer un gran partido, esta vez sí logró reaccionar cuando el barro parecía dejarlo nuevamente atascado.
El gran mérito de Newell’s fue no claudicar hasta el final y tener un plan B. Es que cuando Kudelka entendió, tal vez un poco tarde, que el partido por abajo no se daba, que Guch jamás encontró el balón y que a Mazzantti a pesar de su insistencia el arco rival le queda muy lejos, hizo añicos el pizarrón inicial y apeló a la fórmula del lanzamiento largo y a ganar la segunda pelota.
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Cóccaro y dos nueve más
Por eso a Cóccaro le sumó dos centrodelanteros para potenciar la fuerza aérea. Y así, tras el envío largo de otro recién ingresado como el lateral Jerónimo Russo, la peinó el lungo Francisco Scarpeccio y estuvo bárbaro el Colo Ramírez para cederla de una a Cóccaro.
El Zorro mostró su raza de goleador, anticipó en el pique la salida desesperada de Jeremías Ledesma y de derecha aseguró por bajo el remate al gol.
El festejo no fue automático porque hubo que esperar que el VAR trace las líneas y recién allí el juez principal Yael Flacón Pérez le comunicó al estadio que la jugada era lícita y el gol válido. Entonces sobrevino la montaña de jugadores rojinegros sobre el Zorro, que llegó a los cinco goles en el Clausura, aunque este es por lejos el más importante desde que arribó al Parque.
"Lo empatamos con coraje"
La frase final de Kudelka resume la sensación de satisfacción rojinegra: “Lo empatamos con coraje. Los clásicos como este son muy importantes desde lo emocional y lo emotivo. Pasar un clásico es sinónimo de superación. Estamos sosteniendo al equipo en zona de clasificación, no es poco”.
Lo cierto es que para Newell’s, que traía una pesada mochila en los duelos con Central, cortar al menos con un empate esta sangría no deja de ser una grata noticia. Y lo puede capitalizar como un enorme envión para ir por más en el cierre del semestre.
Porque a ocho fechas del final, el objetivo posible es meterse en los play-offs del Clausura, algo que lograría por primera vez desde que los torneos tienen este formato. Sería sin dudas una meta superadora respecto de la pobre cosecha de las últimas temporadas.
Newell's salió fortalecido
Por eso, sin ganar y muy lejos de brillar, Newell’s salió fortalecido del Gigante, cuando estuvo cerca de hacerlo muy golpeado.
Y todo lo bueno que significó para Newell’s el empate fue inversamente proporcional al desencanto que generó en Arroyito. Ya de por sí sufrir la igualdad en la última pelota duele muchísimo y más con la mesa servida para extender la racha triunfal con el rival de toda la vida.
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Central quedó herido
Aunque más allá de la racha y el folklore, Central quedó magullado. Venía de perder con Gimnasia y ahora se le escaparon dos puntos con Newell’s, también el Gigante.
Entonces perdió terreno no sólo en la tabla de la zona B, sino también en la acumulada, donde hace un par de semanas hasta se ilusionaba con meterse entre los líderes. Hasta el DT Jorge Almirón volvió a quedar en el ojo de la tormenta.
“En la única que nos llegaron nos empataron, no me parece para nada justo el resultado”, señaló el técnico auriazul, con mucho fastidio.
Una lectura que a los hinchas no les alcanza y si bien a lo último reforzó la zaga con un tercer central como Zaracho, en el gol de Newell’s el fondo quedó destartalado.
Aquel gol del Gato Ávila de volea a la salida de un córner no le alcanzó a Central y Newell’s zafó en el cierre. Por eso el local masticó bronca y la visita se fue sonriente.