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Prodi pone el futuro de su frágil gobierno en manos del Congreso

El primer ministro italiano, Romano Prodi —con su gestión al borde del colapso por la pérdida de un aliado— pidió ayer un voto de confianza en ambas cámaras del Congreso, una arriesgada jugada que podría provocar su caída. La última crisis del frágil gobierno de centroizquierda comenzó la semana pasada...

Miércoles 23 de Enero de 2008

Roma.— El primer ministro italiano, Romano Prodi —con su gestión al borde del colapso por la pérdida de un aliado— pidió ayer un voto de confianza en ambas cámaras del Congreso, una arriesgada jugada que podría provocar su caída. La última crisis del frágil gobierno de centroizquierda comenzó la semana pasada, cuando el ministro de Justicia Clemente Mastella renunció y días después retiró de la coalición gubernamental a su partido Udeur, con lo cual dejó al oficialismo en minoría en el Senado.
  Se trata de la tercera vez que Il professore se somete a un voto de confianza. Prodi se declaró confiado en superar nuevamente la moción. “Pienso lograrlo, incluso esta vez”, expresó.
  En un encendido discurso de 20 minutos en el Congreso, el premier reconoció que existe una “crisis” en su gobierno, pero aseguró que “sólo el Parlamento puede decidir el destino del gobierno, y no informaciones de agencias o debates de televisión”.
  Prodi se refería así a la conducta de Mastella, que dimitió tras verse envuelto en un escándalo de corrupción, y que el lunes anunció que dejaba de apoyar al gobierno desde su pequeño partido. El premier señaló que la decisión de Mastella estuvo motivada “por el caso judicial que lo implicó a nivel personal y policial”.

Momentos de decisión. La votación en la Cámara de Diputados está prevista para hoy a la tarde, mientras que la del Senado se realizará mañana a partir de las 20 (hora local).
  Aun sin el partido Udeur, la coalición de centroizquierda dispone de una mayoría suficiente en Diputados como para que el voto de confianza a favor de Prodi salga adelante.
  Sin embargo, en el Senado, el gobierno se queda en minoría sin los tres senadores del partido de Mastella. Hasta ahora disponía en esa cámara de una mayoría muy débil de 158 bancas frente a las 156 de la oposición, y tuvo que basarse en varias ocasiones, debido a disputas en el seno de la coalición, en el apoyo de los senadores vitalicios. Para superar el voto de confianza, lo necesitaría también en este caso.
  Prodi presentó ante los diputados un balance positivo del trabajo realizado por su gobierno, para pedir su respaldo parlamentario. “Este gobierno ha resucitado al país”, aseguró el premier. “Además ha recuperado la confianza en Europa, ha puesto fin a la aventura del compromiso italiano en Irak y ha actuado a favor de la paz en el mundo, por ejemplo, en el conflicto del Líbano”, añadió.
  Prodi pidió la aprobación del Parlamento para poder continuar el curso de su mandato hasta el final del período legislativo en 2011, pese a la baja popularidad que las últimas encuestas otorgan al gobierno desde hace meses.

Piden la renuncia. Los líderes de la oposición, incluyendo al ex jefe de gobierno Silvio Berlusconi, exigieron la dimisión de Prodi, argumentando que el gobierno ya no dispone de mayoría parlamentaria. “Espero que podamos acudir directamente a nuevas elecciones”, dijo ayer Berlusconi.
  El segundo partido de centroderecha, el conservador católico UDC, también pidió la renuncia de Prodi, pero no dejó claro si, en el caso se instaurarse un gobierno de transición, lo respaldaría.

Debate y amenazas. También entre el centroizquierda se debatía ayer si, en el caso del fracaso de Prodi en la moción de confianza, debería nombrarse un gobierno de transición, sobre todo para saque adelante el referéndum sobre la reforma del derecho electoral.
  Los pequeños partidos como el de Mastella temen una reforma de ese derecho, que fortalecería a los partidos mayores para hacer que el país sea más fácil de gobernar y no dependa de los dictados de pequeñas agrupaciones.
  La moción de confianza prevista para hoy coincidirá con un voto de censura en el Senado contra el ministro de Medio Ambiente, Alfonso Pecoraro, debido al escándalo de la basura en Nápoles. Pecoraro había amenazado con retirar a su partido de la coalición si el voto de confianza se dirigía exclusivamente contra él.

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