Bilbao. — Once personas resultaron heridas por la explosión de un coche
bomba de ETA cargado con 100 kilos de explosivo y estacionado cerca de una comisaría de la policía
regional vasca en la región de Viscaya. La explosión ocurrió a la madrugada y sin ningún aviso
previo. Fue el segundo coche bomba que ETA hizo estallar en pocas horas. La ofensiva parece una
respuesta del grupo terrorista a las recientes ilegalizaciones de formaciones políticas
consideradas por la Justicia parte del entorno de ETA.
El coche bomba estalló a las 4.30 de la madrugada en la puerta de una sede de la
policía vasca, la Ertzaintza, en la localidad de Ondarroa. Dejó daños mayores en los edificios de
la zona y 11 heridos, uno de consideración. No hubo aviso previo, por lo que no existió posibilidad
de evacuar la zona.
Carnada mortal. Indubablemente, la intención de ETA era causar víctimas
mortales, ya que, tras dejar el auto con el baúl abierto para aumentar la onda expansiva de la
bomba, los terroristas lanzaron dos molotov contra la comisaría para provocar la salida de los
efectivos. Estos, sin embargo, salieron por la puerta de atrás. De haber funcionado la trampa se
hubiesen registrado probablemente varios policías muertos. Los daños causados en la comisaría son
considerables. La fachada presenta tres grandes boquetes y había restos de autos desperdigados en
un radio de 400 metros.
La localidad viscaína de Ondarroa es gobernada por una junta de emergencia,
luego de que el entorno etarra local impidiera mediante amenazas de muerte formar gobierno
normalmente.
El de ayer fue el segundo atentado de la banda terrorista en pocas horas. Otro
coche bomba, con unos 80 kilos de explosivo, estalló a medianoche en las afueras de Vitoria,
también en el País Vasco, pero sin causar heridos. La explosión, de gran potencia, se produjo en
una zona no residencial, frente a la sede de una entidad de ahorros que sufrió graves daños. En
este caso sí hubo aviso de ETA, lo que permitió evacuar el área.
Los atentados se producen luego de una semana en la que el Tribunal Supremo
declaró ilegales las formaciones Acción Nacionalista Vasca (ANV) y Partido Comunista de las Tierras
Vascas (PCTV), por sus vinculos con el grupo terrorista, y en la que la Audiencia Nacional condenó
a 21 integrantes de las denominadas Gestoras Pro Amnistía por pertenecer a ETA. A inicios de la
semana la banda trató de asesinar a un policía con una bomba adosada a su auto. El explosivo no
estalló.
Encrucijada política. La ofensiva etarra se da en un marco político
especialmente delicado. Acaba de archivarse una iniciativa del gobernante vasco, el lehendakari
Juan José Ibarretxe, del partido nacionalista PNV, para convocar a un referendo que consultaba
sobre la eventual independencia vasca. La iniciativa fue apelada por el gobierno nacional y anulada
por el Tribunal Constitucional.
El resto del oficialismo vasco ahora presiona a Ibarretxe para dar un giro más
pragmático ante la proximidad de las elecciones regionales de marzo próximo. "La cúpula
nacionalista quiere hacer tabla rasa con el pasado, y lograr que Ibarretxe se comporte como un
auténtico candidato del partido y se atenga a su disciplina", sostiene ayer el diario El País.
A la izquierda del PNV, en el universo "abertzale" cercano a ETA y con la
desaparición de las formaciones ilegalizadas por la Justicia, se busca un nuevo "contenedor"
electoral. Pero el oficialismo vasco teme especialmente el avance del socialismo. En todo caso, se
prevé una campaña marcada por las bombas de ETA, lo que aumentará la ya alta tesión en el escenario
político regional y nacional.