Los principales candidatos presidenciales de Brasil dieron inicio a sus campañas en sus bastiones políticos, de cara a lo que se espera sea una reñida elección en octubre próximo.
El actual presidente hizo su acto en São Bernardo do Campo y Bolsonaro en la playa carioca de Copacabana. Ambos prometieron combatir la violencia contra las mujeres
Los principales candidatos presidenciales de Brasil dieron inicio a sus campañas en sus bastiones políticos, de cara a lo que se espera sea una reñida elección en octubre próximo.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva habló ante más de 10.000 simpatizantes en el estadio Vila Euclides, en las afueras de San Pablo, donde alcanzó notoriedad política hace 47 años como dirigente sindical de los metalúrgicos.
El senador Flávio Bolsonaro, uno de los hijos del expresidente Jair Bolsonaro (bajo arresto domiciliario tras su condena por un intento de golpe de Estado), se reunió con miles de votantes en la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro.
El presidente reiteró que no quiere injerencia extranjera en las elecciones del país. Sus aliados acusaron al gobierno de Estados Unidos de intentar impulsar la candidatura de Bolsonaro con medidas como aumentar los aranceles a las exportaciones brasileñas y revocar la visa del embajador de Brasil en Washington.
Lula se refirió a las reservas brasileñas de minerales raros: “Nadie va a explotar nuestros minerales. Vamos a explotarlos en beneficio del pueblo brasileño”. También sostuvo que “los hombres tienen que aprender desde la infancia que no son mejores que las mujeres. Tenemos que ser iguales”; a su lado, Rosângela da Silva, asentía. La primera dama fue una de las principales oradoras del acto en São Bernardo do Campo.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) indicó que presentará su plataforma en pocos días, que incluirá políticas para beneficiar a las mujeres, iniciativas educativas y medidas para prevenir y castigar la violencia contra las mujeres.
Lula (que busca su cuarto mandato no consecutivo) y Bolsonaro intentaron atraer el voto femenino, que representa casi el 53 % de los 158 millones de electores habilitados en Brasil, según el tribunal electoral del país.
Bolsonaro, con su madre y su esposa a su lado, también les dijo a sus seguidores que trabajaría para combatir la violencia contra las mujeres. Prometió combatir el crimen y eliminar lo que describió como “ideología” de izquierda de las escuelas brasileñas.
Antes de su aparición en la playa de Copacabana, Bolsonaro afirmó que recibió 1.800 amenazas de muerte y aseguró que llevaba un chaleco antibalas.
El legislador, de 45 años, se refirió al parecido físico con su padre: “Sé que me parezco a él. Pero es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, sostuvo.




