“La economía financiera se consume lo que produce la economía real”. El economista Lavih Abraham, integrante del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (Mate), describió así el movimiento giratorio que realizan las divisas que ingresan por el desempeño de los sectores “ganadores” del modelo, fundamentalmente el energético. Mientras un circuito de endeudamiento y fuga se consolida en la cúspide, un combo de desempleo, ajuste salarial y morosidad profundiza el deterioro del resto de la economía, al punto de amenazar los números fiscales que exhibe el propio gobierno. En coincidencia con la publicación de un nuevo informe de coyuntura de Mate, el economista puso en foco este proceso.
¿Por qué los números de la economía no repuntan?
El modelo económico se consolida con ciertos sectores ligados al mercado internacional, que crecen, y sectores ligados al mercado interno que caen cada vez más profundo. Asociados a esa línea van los salarios y el empleo, sobre todo de la industria y el comercio. Del lado ganador, hay sectores que crecen también de la mano del endeudamiento externo, que permite la entrada de dólares pero al mismo tiempo su salida. Esto es muy notable en el rubro petrolero, que desde finales del año pasado remitió casi u$s 900 millones hacia el extranjero. Pero también se da en alimentos, metales, etcétera. Es un sistema raro porque entra plata vía deuda, sobre todo por Obligaciones Negociables, pero al mismo tiempo se va. Por ahora funciona como un flujo constante pero está aumentando la deuda externa, algo de lo que se habla poco. Así, la economía financiera se consume lo que produce la economía real. Argentina exporta más de lo que importa y tiene superávit comercial pero nunca alcanza porque estos giros siempre son mayores a lo que entra.
Al inicio del gobierno, el mayor deterioro salarial se concentró en el sector público pero luego se profundizó en el sector privado
Sí. Si bien está controlada en términos comparativos contra 2023, la inflación es alta en términos históricos, cercana al 35% anual. En el último año fue de alrededor de dos puntos mensuales, por momentos hasta de tres. Y los salarios crecen siempre un poquito por abajo. Cuando mirás doce meses para atrás tenés casi cinco puntos de poder adquisitivo que perdieron tanto el sector privado como el sector público. Si en 2023 un sueldo compraba 100, hoy compra 91. Quiere decir que le falta 9%. Multiplicado primero por los dos años y medio que pasaron de este gobierno, y por la cantidad de trabajadores y trabajadoras, resulta una transferencia de $ 97 billones. Este número gigante está relacionado con la caída de ingresos pero también con el endeudamiento de los hogares. Porque esa plata que faltó en los bolsillos de los trabajadores, por algún lado tuvo que reemplazarse. Seguramente de los ahorros, primero, y del endeudamiento con diferentes actores del sistema financiero argentino, después.
¿En qué nivel histórico se encuentra el actual nivel de mora?
Es inédito lo que estamos viendo con la deuda de los hogares. Supera lo ocurrido en la pandemia y en los años 2018 y 2019. Hoy uno de cada seis créditos no puede pagarse en término. Pero es más grave cuando hacemos el corte por tipo de endeudamiento. Hay un 15% de mora en el endeudamiento con los bancos, históricamente muy alto, pero con las fintech, las casas de electrodomésticos y otros acreedores de fácil acceso, llega hasta 55%. Es un problema general, no individual, porque hablamos de 6 millones de personas que no pueden pagar mes a mes las deudas que tomaron. Es un enorme problema social.
¿Esta mora es un riesgo sistémico para el sector financiero y la macroeconomía?
No sé, porque los bancos dieron muestras de que ya se cubrieron. Los balances conocidos a principios de año dieron malos resultados porque, justamente, pasaron a pérdida muchos incobrables. Hay bastante cobertura y, además, todas estas deudas ya se cobraron. Se cobran tasas tan altas que un crédito de 10 cuotas, a lo mejor con la tercera o cuarta ya se pagó. Todo lo que sigue son intereses. No hay riesgo para los acreedores porque están ganando mucho más de lo que deberían ganar. Tanto es así que ahogan a los propios deudores.
¿Cómo impacta el freno de la economía en las cuentas públicas?
Es un problema. Más allá del enorme ajuste del gasto que realizó el Estado nacional, al retirarse de los servicios elementales que debe prestar, la recaudación cae. Porque bajó impuestos a la riqueza pero también porque hay menos actividad. Entonces el gobierno sigue recortando pero ese recorte implica menor ingreso. El gasto público fue históricamente movilizador de la economía. Al correrlo, al no haber obra pública, por ejemplo, cae la recaudación.