Es que Vicky logró un doblete monumental: batió su propia marca personal y estableció una nuevo récord de circuito con 2' 06'' 74c para los 800 metros. La plusmarca anterior estaba a cargo de la olímpica, la sanjuanina Marta Orellana con 2' 06'' 9, establecido en Córdoba en 1994.
El paso a paso
Vicky sabía que en los papeles estaba unos escalones por encima de Karen Roca (2' 09'' 09c), la rival a vencer durante la prueba del domingo al mediodía, pero las pruebas hay que correrlas y nunca está nada dicho hasta girar dos veces por el óvalo y cruzar victoriosa, después de tolerar altos niveles de ácido láctico.
"Karen Roca se caracteriza por salir a correr muy fuerte y eso me ayudó. Desde el vamos es más rápida mi marca, por eso admiro cómo salió", valora respecto a la rival que salió a marcar el camino en la prueba hasta los últimos 100 metros, previo al remate monumental y heroico de Olives.
En eso revela: "Estaba corriendo y no la alcanzaba. Entonces, por un momento pensé: «Soy segunda, ya esta», pero en la última vuelta me habla a Cristian (Crobat, su entrenador), que es la única voz que escucho, y eso me dio tranquilidad".
Vicky recordó que la última carrera que había corrido en Lima durante este año había girado los 400 en 1' 02'', ahora lo estaba haciendo en en 1' y los 500 metros en 1' 16'', de acuerdo a lo planificado con su entrenador. Es por eso que su entrenador le pedía paciencia para calmar esa tensión en pleno desarrollo de la competencia.
"«Paciencia, que la vas a agarrar», me decía Cristian. Por eso seguí con fuerza y pude levantar. Y cuando vi que la podía pasar, dije: «Ya está». De ahí en más puse el «espejito retrovisor» para ver si me pasaba, pero no", confiesa sonriente y desbordada de felicidad esta rosarina por adopción, nacida en Alcorta hace 26 años.
Cómo es correr 800 metros
"Siempre digo por qué elegí esta prueba (risas), pero la verdad que me encanta el sufrimiento porque te permite vaciarte en los entrenos, ya que todos son siempre al 110% y terminás con el ácido láctico por las nubes. Es la prueba más dura, la única que se entrena con tolerancia al ácido láctico, con poca pausa entre tanda y tanda, pero es lo que a mí me gusta. Además, Cristian es un especialista en la distancia", destaca.
Describe esta prueba exigente y extrema dentro del atletismo con lujo de detalle. "Los primeros 400 metros son fuertes para acomodarte en carrera hasta los 500. Y los últimos 300 metros son ¡a fondo!", detalla. Y agrega: "Justamente en este torneo tenía esa posibilidad de ser campeona argentina y poder clasificar a los Odesur (Suramericanos), y eso te obliga a no bajar los brazos".
Récord personal y de circuito
"Averiguá si es récord de campeonato", confiesa Vicky que le preguntó a Crobat, su entrenador, ni bien terminó la prueba. Aún estaba agitada, con las pulsaciones por las nubes y en el suelo, en la pista de tartán ni bien había cruzado la meta. Todo un equipo detrás, compuesto por amigas, amigos y entrenadores.
Al explicar cómo hace para aguantar semejante exigencia y no bajar los brazos cuando todo parece perdido, Olives asegura: "La verdad es que es mucha fortaleza física y mental. Representar al Comité Olímpico Argentino (en los Suramericanos) siempre fue un objetivo y un sueño; lo soñé mucho, pero que sea realidad me parece un montón, por eso estoy recontenta a pesar de haber sido una temporada larga, prácticamente sin descanso".
No obstante, no se relaja. Sabe que hay que dar vuelta a la página porque los suramericanos están ahí nomás. "Ahora hay que volver a cambiar el chip, lo del domingo ya pasó y tenemos que pensar en los Sura (las pruebas de pista se correrán en Santa Fe, entre el 22 y 26 de septiembre)", anticipa.
Entre el medio fondo y el fondo
En el caso de Jenni es similar en cuanto a que tampoco sale de su asombro por el logro obtenido. Campeona provincial en 3 mil metros con obstáculos, ahora revalidó ese título con el logro del campeonato nacional. Sus lágrimas tras cruzar la meta frente a la tribuna del Estadio Municipal eran el fiel reflejo de años de trabajo.
"La verdad que fue una sensación muy única, no me la esperaba", afirma con modestia y humildad la rosarina de 33 años, quien alterna sus prácticas como profesional de la salud con los entrenos diarios y hasta en doble turno, algo muy característico y sacrificado en el atletismo de fondo y medio fondo.
Con una nueva marca personal (PB) de 11' 15' 06 para los 3 mil con obstáculos y una muy buena marca en 1.500 llanos por debajo de los 5 minutos lograda el sábado ante condiciones climáticas desfavorables, Custidiano comenta: "Son pruebas distintas. El 1.500 es una prueba mixta, que alterna capacidad aeróbica, pero también momentos de superlácticos en los últimos 500 metros".
Jenni venía de clasificar a esta instancia en la Copa Nacional desarrollada en abril en el Cenard, pero eso no le quitaba los nervios y la tensión por tratarse de su primer nacional y en Rosario.
"Después de la prueba del sábado, donde me encontré un tanto nerviosa y con mucho viento, había quedado con muchas ganas de correr pese a estar muy contenta por correr los 1.500 metros debajo de los 5 minutos. Con Cristian veníamos preparando los 3 mil con obstáculos, y sentía que podía dar más", comenta.
Fue así que se enfocó en tratar de disfrutarlo y entender que ya era un logro participar de este tipo de eventos deportivos. Así salió dispuesta en la prueba de 3 mil con obstáculos del domingo y, de a poco, casi sin pensarlo, se encontró con una distancia holgada al momento de definir la carrera tras saltar la última valla y encaminarse a cruzar la meta triunfante y con nuevo récord personal.
"Empecé a ver todo lo positivo y comencé a relajarme. Si bien la chica de Misiones salió a marcar ritmos movidos, tratamos de mantener ese pelotón. Las primeras dos vueltas juntos, la siguiente codo a codo y en la siguiente vuelta la pasé, y comencé a meterle. Cristian me decía que no me duerma, que mantenga el braceo y así fue, salió una muy buena carrera; lo veo ahora y la verdad que es increíble el progreso", asegura.
Así fue como quedó completa la foto, entre Olives, Custidiano y Crobat y una imagen que quedará marcada a fuego para siempre en estas deportistas de élite, pero con un espíritu amateur inquebrantable.