El destino de Heinrich Müller, jefe de la temible policía secreta de los nazis (Gestapo), fue un enigma durante casi 70 años. Un historiador descubrió ahora que el cuerpo de uno de los principales responsables del Holocausto se encuentra en el sitio menos esperado: un antiguo cementerio judío en Berlín que durante la guerra fue barrido por los nazis. Está allí desde fines de la guerra.
"Su cuerpo fue enterrado en el cementerio judío del barrio de Mitte (centro de Berlín) en una fosa común", explicó Johannes Tuchel, director del Sitio Conmemorativo de la Resistencia Alemana y responsable del hallazgo, adelantado por el diario Bild.
Müller era el principal jerarca nazi que seguía generando dudas en torno a su suerte tras la Segunda Guerra Mundial. Los servicios secretos creyeron que había superado con vida la contienda y lo situaron en República Checa, Panamá o Argentina. El "cazador de nazis" Simon Wiesenthal buscó su rastro en vano. "Estaban completamente equivocados", constató ahora Tuchel. El historiador reconstruyó una historia diferente basándose en documentos de diversos archivos y en el testimonio de un enterrador que reconoció a Müller como uno de los cuerpos que enterró en el cementerio judío de forma anónima en 1945.
Según Tuchel, Müller no sobrevivió al fin de la guerra el 8 de mayo de 1945. El nazi declaró a su círculo más íntimo durante la noche del 2 de mayo que se suicidaría ante la inminente derrota alemana y la caída de Berlín en manos de las tropas soviéticas. Acababa de cumplir 45 años.
El cadáver de Müller fue enterrado en agosto de 1945 en una tumba provisional cerca del entonces Ministerio del Aire. Documentos históricos prueban que fue identificado entonces de forma inequívoca. "Tenía uniforme de general y en el bolsillo interno izquierdo su carnet de servicio con una foto", señaló el historiador. Los restos del criminal nazi fueron rescatados de las ruinas de la guerra y trasladados de allí junto con otros más de 2.500 cuerpos a una de las tres fosas comunes situadas en el cementerio judío.
Un documento administrativo emitido en 1945 por el barrio de Mitte y publicado ahora por Bild confirma ese lugar de entierro. También las declaraciones de su enterrador. "Es incomprensible que la policía lo haya interrogado sólo una vez", se sorprendió Tuchel.
El cementerio judío había sido confiscado por la propia Gestapo en 1942 y convertido en centro de detención para 55.000 judíos luego enviados a los campos de concentración y exterminio de Auschwitz y Theresienstadt. Un año más tarde la Gestapo destruyó el terreno, en el que descansaban, entre otros, los restos de figuras del judaísmo como Moses Mendelssohn (1729-1786), gran figura de la Ilustración alemana.
Como jefe de la Gestapo, Müller fue uno de los superiores de Adolf Eichmann, el encargado de organizar el Holocausto. "Apenas hay crimen nazi en el que no haya esta implicado", explicó Tuchel. Según el sitio www.holocaustresearchproject.org, Müller firmó la orden que enviaba a Auschwitz el 31 de enero de 1943 a 45.000 judíos, así como incontables documentos similares. Müller mostró especial celo en estas tareas de persecución y exterminio. En el verano de 1943 fue enviado a Roma para presionar a los italianos, renuentes a arrestar a los judíos.
La idea de que sus restos estén enterrados en el mismo sitio que los antepasados de sus víctimas consternó a la comunidad judía. "Que uno de los sádicos nazis más brutales esté enterrado precisamente en un cementerio judío me parece una monstruosidad de mal gusto", señaló el jefe del Consejo Central de los Judíos Alemanes, Dieter Graumann. "Esto pisotea el recuerdo de las víctimas".