Educación

Debates hacia una nueva Reforma Universitaria

Docentes e investigadores de la UNR debates sobre los desafíos de la academia y cómo pensarla en base a un proyecto de país.

Sábado 06 de Julio de 2019

El año pasado se cumplieron cien años de la Reforma Universitaria de 1918, un espíritu que aún hoy atraviesa al sistema universitario argentino. Sin embargo, para los investigadores Diego Mauro y Alejandro Eujanian, es necesario no quedarse en una mirada meramente de homenaje a la gesta de Córdoba, sino repensarla en base a los desafíos actuales. Docentes de la Facultad de Humanidades de la UNR —Mauro además es investigador del Conicet—y coordinadores, junto a Natacha Bacolla, de la colección Dimensiones del Reformismo, sostienen que es imposible pensar un proyecto universitario escindido de un proyecto de país y que hay un umbral de consensos sobre la universidad pública que deben ser defendidos.

—¿Cómo analizan los debates en torno a la Reforma del 18, donde hoy todos se dicen reformistas pero hay distintas miradas sobre la universidad actual?

Eujanian: Creo que hay dos cosas. Por una parte hay una especie de umbral reformista, donde hay acuerdo en las principales consignas de la Reforma. Pero eso te puede llevar a una especie de homenaje de la Reforma. Por eso creo que lo mejor es continuar con una discusión sobre la universidad que viene. La Reforma forma parte, de algún modo, de la universidad que pasó y que se construyó sobre todo a partir de la década de los 80, en la transición democrática. Pero parece que faltó una discusión sobre la reforma que la universidad necesita de acá al futuro. En eso noté menos reflexión e intervención.

Mauro: Si uno quisiera comparar los dos contextos, el del 18 con el actual, hay que decir que el triunfo del reformismo tiene que ver con las intervenciones del gobierno de Yrigoyen. Puede parecer una lectura simplificadora, pero efectivamente Yrigoyen fue muy importante, sus intervenciones son a favor del proyecto y el radicalismo es parte de esa especie de lucha contra el régimen, o por lo menos así lo lee Yrigoyen en su momento. Si ves el contexto actual es bien distinto, donde claramente la universidad y el sistema científico no son prioridad para el gobierno.

Eujanian: Igual insisto en el tema del umbral: hay quienes quisieran hacer un ajuste y arancelar la universidad. Todo eso existe. Pero son voces minoritarias que no logran promover un debate en el espacio público y académico. No lo logran porque hay una especie de consenso.

Mauro: Ahí habría que diferenciar dos cosas: una es el recurso que se coloca en investigación, que se notó más en el Conicet que en la universidad. Lo otro es que es cierto que existe un umbral, que en todo caso hay actores políticos que quieren poner el discusión. Esos acuerdos que dicen que la universidad debe ser pública e inclusiva. Pero si uno lee la plataforma de (José Luis) Espert, que puede parecer una persona extemporánea, o la de los Jóvenes Libertarios, que es un fenómeno que está en crecimiento, hoy son opciones políticas que en la juventud tienen representación. Y ellos están planteando una discusión de esos consensos. Me parece que tal vez, desde un punto de vista político, el peligro es pensar que ese umbral es inamovible y no puede puede volverse atrás.

—Algo de eso pasa con los debates por el ingreso irrestricto para extranjeros.

Eujanian: Fijate lo que pasa con el tema de los extranjeros: casi todos los años aparece la discusión de si los extranjeros tiene que pagar o no la universidad, porque dicen que vienen de afuera, utilizan nuestros recursos, etcétera. Ahora, es una discusión que no avanza, porque hay consensos más amplios que los de la Reforma, acerca del rol que juegan los inmigrantes en un país como la Argentina. Entonces es muy difícil sostener que se puede arancelar la universidad exclusivamente para los extranjeros. O que tengan alguna condición excepcional y diferente al resto.

—Bueno, hay quienes piden reciprocidad.

Eujanian: Algunos piden reciprocidad. Pero hay muchos extranjeros que entran al Conicet. No hay límites, que en otros países eso no existe. Me parece que eso forma parte del umbral. No quiere decir que eso no pueda cambiar y de hecho todos los años se trata de instalar la discusión, pero da la sensación de que no logra prosperar. No veo una preocupación social en la Argentina, como sí hay en otros países, respecto de los extranjeros.
"Hay un umbral donde hay acuerdo en las principales consignas de la Reforma. Pero lo mejor es continuar con una discusión sobre la universidad que viene"

—Si bien la idea de arancelar no es nueva, quizás ahora tiene más eco.

Eujanian: Creo que el último gran debate en esos términos fue en el 90, porque en esos años ciertas condiciones de posibilidad existían, con un gobierno peronista con consenso social, mucho poder político y que avanzaba en reformas mucho más radicales que las que se han avanzado últimamente, porque tenía más consenso interno que internacional. Esa fue una batalla dura, que se sostuvo en las calles y con una oposición muy fuerte de la comunidad universitaria a ese tipo de políticas. Ahora lo que veo son movimientos, pero no veo que logren prosperar.

—La Reforma tiene varios mitos. Entre ellos, cuando se le atribuye la gratuidad, que es de 1949.

Mauro: La gratuidad estuvo en la discusión de algunos sectores del reformismo. Lo mismo que el ingreso irrestricto. Lo que pasa es que en esa coyuntura no hubo consensos sobre esos aspectos. En el caso del ingreso irrestricto, eso estuvo muy vinculado al peso de los colegios profesionales, que no querían que eso saliera. Entonces son cosas que se dan posteriormente, lo mismo que la gratuidad, a la que se llega durante el peronismo y que se refleja también por las políticas de redistribución o la democratización del bienestar, como lo llama (Juan Carlos) Torre. Que genera condiciones más estructurales que se ven, por ejemplo en la matrícula universitaria, que pasa de unos 40 mil alumnos a 150 mil en casi 8 años. Por eso me gusta la pregunta que se hace Omar Acha acerca de cuáles habrían sido los efectos de esa expansión tan grande del número de alumnos si las políticas de creación de organizaciones estudiantiles hubiera seguido en el tiempo. Porque eso se corta con el golpe del 55. Por eso creo que lo que hoy uno llama reformismo es una especie de síntesis construida en los 80 de una serie de cosas que fueron pasando a lo largo del siglo XX, como la libertad de cátedra o la participación de los estudiantes en el cogobieno. Eso, junto con la gratuidad y el ingreso irrestricto, conforman ese umbral. Y moverlo no es fácil para las derechas argentinas de hoy o de antes. Sí veo que hay una estrategia de apuntar a las hegemonías culturales. Por ejemplo, si uno ve la cantidad de artículos periodísticos que salen sobre la supuesta "ineficiencia" del sistema científico. El ataque sistemático de buscar y mostrar por las redes sociales algunas investigaciones como que eran gente que no quería trabajar. Me parece que la coyuntura actual va más por ese lado, en una lectura de ir generando las condiciones para mover ese umbral. Porque si mandás un proyecto para arancelar la universidad vas a perder. Pero si lentamente vas generando un consenso de crítica sobre que hace la universidad y el Conicet es otra cosa. Creo que no tenemos que confiar demasiado en la solidez de ese umbral. En los años 60 pensar que los neoliberales, que eran unos parias en el mundo académico, puedan tener alguna relevancia en los Estados era irrisorio. Y hoy es al revés y no pasó tanto tiempo.

Eujanian: No, claro, nunca hay que confiarse en ese umbral. La batalla política y cultural es cotidiana. De hecho, todos los años hay embates contra la universidad, que resiste con mayor o menor éxito. Creo que hay un punto más de fondo, sobre la que no hay un consenso, que es la pregunta en torno a qué es y para qué sirve la universidad. De hecho la universidad se ha convertido en un centro de emisión de títulos y acreditación para carreras profesionales. Mayormente la universidad es eso y desde la época de la Reforma se discutió si la universidad no debiera ser otra cosa. Si ese perfil profesionalista no debiera ser desplazado por otro perfil más vinculado con la investigación y la reflexión política y cívica. Esa es una discusión de fondo que no se termina de dar y sobre eso no hay en absoluto consenso. Y los que sufren más los embates es el área de investigación, porque ahí discutís qué país querés. Si aumentás el presupuesto en educación durante diez años y después lo discontinuás, lo que hacés es cortar un proceso que para que se consolide necesita aproximadamente 50 años, donde vos formás generaciones de investigadores, laboratorios y grupos de investigación. Eso se consolida, se retroalimenta, crece y la gente se queda en el país. Y ahí sí veo un problema estructural. Y no tiene que ver con el futuro de la universidad sino con el futuro del país. Qué proyecto de país estás pensando y cómo se inserta este país en el mundo. Por eso me parece que la tendencia de los 100 años fue más hacia el homenaje que hacia la discusión sobre la universidad que se piensa para los próximos 100 años. Está todo muy discutido para la coyuntura y el corto plazo, pero en la medida que no podés diseñar un modelo de país no podés pensar nunca qué tipo de universidad vas a tener para que participe y se incorpore a ese modelo.

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—Hoy cuáles son las prioridades que ves en la universidad?

—Eujanian: La prioridad está puesta en dos cosas: profesionales y técnicos. Se suele decir que las industrias necesitan técnicos específicos para producir y la universidad se tiene que poner a producirlo. Pero eso es una máquina de producción de gente especializada en distintas cosas, para entrar rápidamente al sistema y cumplir funciones específicas. Sin dudas que ese es un perfil de universidad. Pero la universidad podría tener otro modelo, más vinculado a la reflexión, la investigación y construcción de ideas. Y para eso me parece que hay poco espacio.

Mauro: Coincido en que, en la medida que la Argentina no tenga una orientación común, es un problema. Pasás de políticas de estímulo al mercado interno a las de destrucción del mercado interno. Eso cambia de una manera tan abrupta que es muy difícil que la inversión que hiciste en un período pueda dar algún resultado. En una época se lanzó el estímulo para que los estudiantes elijan las ingenierías y hoy tenés la capacidad instalada de las fábricas al 50 por ciento. Ahí cabe una autocrítica de quienes formamos parte de las universidades de cómo lograr conectar de otra forma con la sociedad, para mostrar efectivamente la relevancia que pueden tener estos espacios.

—¿Qué significa hoy ser reformista?

Eujanian: Para mí el reformismo tiene una historia en el siglo XX, pero que lo que podía producir y generar es un movimiento clausurado. En todo caso, lo que se está gestando son otras propuestas, muy débiles todavía, de transformación para adelante. Eventualmente el reformismo del futuro será un nuevo reformismo. No ya continuidad de aquel reformismo. Entre otras cosas, porque es en el marco de otra estructura social, con otros actores sociales. Aquello fue muy importante, no hay dudas de eso. Se da en el 18 y se realiza finalmente después de los 80. Ahora, creo que hay que pensar en una nueva transformación de la universidad, sobre la base de una discusión muy profunda respecto del país y su relación con la universidad. Por eso hablo de la necesidad de un nuevo reformismo.

Mauro: Creo que el reformismo hoy tiene mucho más de defensivo que de propositivo. Ser reformista hoy es defender una serie de cosas, pero tiene muchas dificultades para pensar a futuro. Hay por supuesto ideas, como la expansión de las prácticas sociocomunitarias o la idea de repensar el extensionismo. Pero si uno lo mira con fuerte espíritu autocrítico, hay muchas dificultades para pensar hacia adelante. Y me parece que tiene que ver con el espíritu de la época. Cuesta mucho pensar alternativas u horizontes políticos a futuro a partir de los cuáles uno podría pensar un nuevo reformismo.

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>> Distintas lecturas y un manual para el aula

En el marco del centenario de la Reforma Universitaria, la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR editó la colección Dimensiones del reformismo, una obra coordinada por los investigadores Alejandro Eujanian, Natacha Bacolla y Diego Mauro.

La colección está compuesta por siete libros y un manual, que recorren distintos aspectos para pensar y revisitar los hechos y sobre todo las múltiples derivaciones de la gesta de 1918. Los libros son Universidad, élites y política. De las reformas borbónicas al reformismo de 1918 (coordinado por Natacha Bacolla e Ignacio Martínez); El ideal universitario. Antología y estudio introductorio (editor Pablo Buchbinder); La Reforma Universitaria cuestionada (Coordinadores Diego Mauro y José Zanca); Variaciones del reformismo. Tiempo y experiencias (coordinadores Ana Clarisa Agüero y Alejandro Eujanian); Movimientos estudiantiles del siglo XXI en América Latina (coordinadora Vania Markarian); Los viajes latinoamericanos de la Reforma Universitaria (coordinador Martín Bergel); y Juventudes universitarias en América Latina (coordina Pablo Buchbinder). La colección se completa con el manual Pensar la Reforma Universitaria: pasado, presente y futuro, orientado para enseñanza secundaria. María Julia Blanco, Gabriela Couselo y Alex Ratto son los editores del manual.

La colección fue publicada por la editorial de la Facultad de Humanidades y Artes (hya ediciones) gracias a un subsidio de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación de la Nación. "Es un proyecto colectivo y coral del que participaron alrededor de 70 personas", destaca Alejandro Eujanian.

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