El pasado domingo 1º de diciembre, en el Club Social Lux se vivió una verdadera batalla campal producida por los jugadores de dicho club. Soy mamá de un jugador del Club Atlético Provincial de primera división, habitualmente suelo ir a ver todos los partidos, lamentablemente sólo los locales ya que los visitantes es imposible asistir, menos mujeres y niños, por la creciente inseguridad y violencia que se vive en esas canchas. Al culminar el partido en el cual ganó Provincial 3 a 2, los jugadores de Social Lux se lanzaron brutalmente contra sus rivales sin mediar consecuencia alguna, golpeando y agrediendo verbalmente, sin que interviniera personal policial suficiente (sólo había una policía mujer) ya que el otro efector tuvo que acompañar a los árbitros, los cuales habían sido amenazados antes del encuentro. Quince minutos después llegó un patrullero que tuvo que custodiar a los jugadores y padres de Provincial hasta salir del club. Estos hechos se repiten domingo tras domingo y en todas las categorías. Me pregunto hasta cuándo seguirán ocurriendo estos sucesos violentos que tanto mal le hacen al espíritu del deporte amateur y no resaltan en absoluto los valores que tienen que caracterizar a la verdadera competencia. Es una lástima que un deporte tan popular y apasionante como el fútbol pase de ser un espectáculo para disfrutar a ser una guerra con jugadores con marcas de piñas en sus rostros y heridas en sus cuerpos. ¿Hasta cuándo la Asociación Rosarina de Fútbol va a permitir que todos los domingos se sigan produciendo estos hechos en los que no sabemos si nuestros hijos van a volver vivos? ¡Por favor, tomen medidas! Estos clubes deben ser sancionados, perdiendo la localía o con multas económicas. Se necesita más presencia policial en los partidos, más seguridad para los “pobres” árbitros que se juegan la vida cada vez que dirigen, de lo contrario algún día será tarde para lamentarse.

























