Hay una leyenda que un hombre vendió su alma al diablo a cambio de la juventud eterna. No es este el caso, se trata de analizar la conducta de un hombre que fue mutando a través del tiempo, en muy poco tiempo, porque una década no es una eternidad. Un hombre que siendo de mentalidad progresista, actuaba como tal y hablaba como tal, de formación cultural progresista, pudo ser atrapado por un discurso engañoso de Nestor Kirchner. Un político que solamente con hacer descolgar un cuadro de un militar genocida y de congraciarse con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, desconoció la actitud valiente de un presidente como Raúl Alfonsín que logró enjuiciar a toda la cúpula militar asesina y a quien el sindicalismo corrupto le hizo 14 paros y obligó hacer un pacto con el vendepatria de Carlos Menem. No se dieron cuenta de la doble conducta de Néstor, pues envileció a las Madres y creó lo que llamaron la juventud maravillosa, La Cámpora. Todo esto con la anuencia de la ex presidenta Cristina Fernández. A La Cámpora la transformaron en una agencia de colocaciones y los seis millones de puestos de trabajo que dijeron habían creado fueron simplemente abarrotar de empleados en la administración pública, que solamente cobraban un sueldo sin hacer nada. La nacionalización de YPF, que el genio de Kiciloff, ministro de Economía, la pagó el doble de su valor real; en Aerolíneas Argentina, una aerolínea que fuera orgullo de la Nación, colocaron al frente a un ignoto incapaz, por supuesto de La Cámpora. Y así infinidades de casos de corrupción donde permitieron que una mujer, Milagros Sala, armara un gobierno paralelo al oficial, siendo ésta denunciada por enriquecimiento ilícito. Hay mucho más por decir, pero quería destacar la actitud de hombres progresistas que pudieron ser cooptados. Lo lamento porque cayeron en la trampa.



































