A cientos de millones de kilómetros de la Tierra, una sonda espacial europea hizo historia ayer al depositarse sobre la superficie helada y polvorienta de un cometa que surca el espacio a velocidad vertiginosa. Fue un logro pionero que busca respuestas a los misterios sobre el origen del universo.
Uno de los "padres" de la misión Rosetta, Roger-Maurice Bonnet, dijo que "lo más extraordinario es el desafío técnico, es algo absolutamente asombroso", lo que se consiguió.
Paolo Ferri, director de operaciones de la misión de la Agencia Espacial Europea, dijo que el descenso del módulo de la sonda espacial Rosetta en la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko parece haber tenido una precisión casi perfecta.
La ESA (siglas en inglés de la agencia) celebró el acontecimiento cósmico después un tenso período de siete horas que comenzó cuando el módulo de aterrizaje Philae se desprendió de la sonda Rosetta que viaja paralela al cometa (distante a unos pocos kilómetros de éste), a la misma velocidad de 66.000 kilómetros por hora.
Los controladores de la agencia aplaudieron y se abrazaron en el control de la misión en Darmstadt al recibir confirmación de que Rosetta había soltado el módulo de 100 kilogramos, del tamaño de una heladera.
La ESA sostiene que incluso si el aterrizaje no hubiese funcionado, la misión, valorada en 1.300 millones de euros (1.620 millones de dólares) no fracasaba porque Rosetta podría realizar el 80 por ciento de lo proyectado por su cuenta.
Durante el descenso, los científicos no podían hacer más que seguir los acontecimientos, porque la enorme distancia a la Tierra (500 millones de kilómetros) les imposibilitaba enviar instrucciones en tiempo real.
Finalmente, a las 16.03 GMT (13.03 de la Argentina), la agencia recibió una señal de Philae después que se posó en la superficie helada del cometa.
"Definitivamente confirmamos que el módulo está sobre la superficie", dijo el director de vuelo Andrea Accomazzo.
El instrumental de Philae incluye artefactos para medir la luz, el electromagnetismo y el calor. También perforará la superficie del cometa de hielo y polvo para extraer una muestra que analizará allí mismo y suministrará numerosas imágenes nunca vistas.
Se cree que las baterías del módulo durarán solo 64 horas, pero eso deberá ser suficiente para recoger una catarata de datos.
Desde el 6 de agosto y tras más de 10 años de viaje interplanetario, la sonda no tripulada europea Rosetta se desplaza a escasas decenas de kilómetros del cometa, acompañándolo en su desplazamiento a medida que se aproxima al Sol.
El módulo Philae permitirá explorar directamente el núcleo del cometa, es decir la parte sólida que por el efecto de la radiación solar genera la "coma" o cabellera y deja una cola visible de gases y polvo.
A la velocidad de la luz, los datos enviados a la Tierra mediante señal de radio demoran 28 minutos y 20 segundos en llegar al centro de operaciones de Darmstadt (centro este de Alemania).
El cometa se encuentra actualmente viajando entre las órbitas de Júpiter y de Marte. Mide unos cuatro kilómetros de diámetro, con una forma irregular con dos núcleos.
A causa de su tamaño reducido, el cometa apenas genera fuerza de gravedad, por lo que fue suficiente un leve impulso mecánico desde la sonda Rosetta para lanzar la operación de aproximación de Philae: siete horas de lenta caída libre que alcanzó la velocidad de un metro por segundo (3,5 km/h) en el momento del impacto.
La superficie del cometa está cubierta de polvo, su temperatura es de unos 70 grados cero.
El lugar escogido para posar al módulo fue bautizado Agilkia, nombre que hace referencia al Antiguo Egipto, al igual que Philae, la isla del Nilo donde estaban los jeroglíficos que permitieron descifrar la piedra de Rosetta.
Un largo viaje. El encuentro coronó un trayecto de 6.400 millones de kilómetros que comenzó hace una década. Rosetta, que fue lanzada en 2004, tuvo que hacer tres semicircunvalaciones alrededor la Tierra y una alrededor de Marte para adquirir el impulso que la llevara a la caza del cometa.
Aunque se necesitan más inspecciones antes de determinar el estado del módulo, el hecho de que descanse sobre la superficie del cometa es en sí un logro notable, la culminación de una misión de una década para estudiar los cometas y aprender más sobre los orígenes de estos cuerpos celestes.
Los científicos han comparado el billón de cometas en nuestro sistema solar a cápsulas de tiempo que están virtualmente inalteradas desde los primeros instantes del universo. "Estudiando uno en enorme detalle esperamos descifrar el rompecabezas de todos los demás", afirmó Mark McCaughrean, asesor científico de la misión.
La ESA anunció que Philae debía afirmarse en el cometa utilizando ganchos y tornillos para nieve. Ferri dijo que los impulsores que debían empujar el módulo hacia la superficie del cuerpo celeste no funcionaron y tampoco los ganchos, problemas que se investigan, pero agregó que Philae parecía estar estable.
También advirtió un problema con las señales del módulo, que están tratando de arreglar. Mientras tanto, todos los datos que Philae colecciona se están almacenando para su transmisión posterior, agregó.
"Somos los primeros en haber hecho esto y eso perdurará para siempre", se entusiasmó el director general de la ESA, Jean-Jacques Dordain.
Mientras Philae reposa en el cometa, Rosetta seguirá acompañando a éste a medida que se acerque al Sol. Utilizando 21 instrumentos, la nave recolectará datos que los expertos creen les ayudarán a descifrar enigmas del origen y evolución de cuerpos celestes y quizás hasta de la vida sobre la Tierra.
"La ciencia empieza en el minuto que tocamos tierra", afirmó McCaughrean.
La misión permitirá la oportunidad de poner a prueba la teoría de que los cometas trajeron materia orgánica y agua a la Tierra hace miles de millones de años, dijo Klim Churyumov, uno de los dos astronautas que descubrieron el cometa en 1969.
Los cometas son los objetos más primitivos del Sistema Solar. Los astrónomos piensan que son una "caja negra" con los registros de los procesos físicos y químicos que ocurrieron durante esas épocas primigenias, hace 4.600 millones de años, cuando se estaban formando los planetas.
Se sospecha desde hace mucho tiempo que moléculas orgánicas y compuestos ricos en carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, podrían haber llegado a la Tierra a bordo de cometas. La misión Rosetta ayudará a confirmar esa hipótesis.