El domingo 16 de marzo pasado, regresando de casa de un familiar que vive en Villa Gobernador Gálvez, pudimos observar el estado de abandono en que se encuentra dicha localidad, tanto por las calles con incontables baches y roturas del pavimento, falta de red cloacal, zanjas, basura en las calles y veredas, especialmente al suroeste de dicha localidad. Tanto es así que en la zona cercana al cementerio, yendo por el camino que conduce a este lugar y viniendo desde el Club Coronel Aguirre, además de encontrarnos con unos baches enormes, se observa al costado del camino, y en casi toda su extensión, una sucesión de viviendas sumamente precarias. Así llegamos al cementerio, luego girando hacia Rosario, pasamos por terrenos que fueron usurpados no hace mucho y en los que se han desarrollado también villas o asentamientos. Continuando hacia el norte y llegando a las cercanías del arroyo Saladillo, además de los baches que están siempre presentes, nos encontramos con un enorme basural a ambos lados del camino, y luego vemos yuyales hasta llegar al puente sobre dicho arroyo, sumado a una inadecuada o casi nula iluminación. Realmente pasar por ese lugar en horas nocturnas, tanto a pie como con algún vehículo, no es para nada aconsejable. Y es así si se quiere circular por dicho lugar al bajar el sol; es preferible entonces demorarse un poco más, pegar la vuelta, dirigirse hacia avenida Filippini y continuar por allí hasta llegar a la ruta que lleva a Rosario, luego avenida Ayacucho. Pero volviendo a las cercanías del puente antes aludido, nos decíamos mientras llegábamos al mismo: ¡qué diferente sería esta zona si se cortaran los yuyos, se recogiera la basura, se taparan los baches y se iluminara el lugar! Sería hasta de cierta belleza cruzar el puente y ver las aguas del arroyo, pues con una sencilla, incluso modesta, parquización cambiaría totalmente el lugar, tan sólo liberándolo de la basura, con árboles y el pasto cortado. Pero no se piense que una vez atravesado el puente, saliendo ya de Gálvez e ingresando a Rosario, en lo que es la prolongación de avenida San Martín, la situación cambia demasiado con respecto a lo relatado, al menos hasta llegar a la intersección de la avenida de Circunvalación con esta arteria. Efectivamente, a ambos lados de la avenida existe una gran extensión con terrenos abandonados y descuidados, a la izquierda hasta la autopista a Buenos Aires y barrio Las Flores Sur se trata de un gran descampado, y a pocas cuadras a ambos lados de la avenida San Martín se ha desarrollado un gran asentamiento, desde donde se divisan las imponentes estructuras relativamente avanzadas del futuro Hospital Regional, y a su izquierda las de un futuro establecimiento educativo. Creo que sería importante aclarar que lo dicho más arriba denota un gran deterioro social, y no lo es sólo con respecto a lo urbanístico, sino que se trata de una decadencia que abarca diversos aspectos, tanto económico-sociales como personales, es decir que afectan la vida de las personas en lo psicológico y en lo espiritual, y no sólo en lo material, ya que en condiciones de vida semejantes no es fácil vivir con dignidad. Pero si semejante nivel de subdesarrollo podría admitirse, "provisoriamente", en una comunidad de reciente formación, no lo es en una zona que lleva ya muchas décadas de urbanización y con el concurso de diferentes administraciones municipales y provinciales en Santa Fe, y en el departamento Rosario. Pensemos que desde la "recuperación de la democracia", en 1983, con el gobierno del doctor Raúl Alfonsín, en la provincia tuvimos tres gobernaciones peronistas y dos del Frente Progresista, y en lo que hace a la ciudad de Rosario propiamente dicha, tuvimos una intendencia radical, y el resto socialista con aliados. Respecto de Villa Gobernador Gálvez, sucesivas intendencias peronistas y una socialista. Quiere decir que desde 1983 hasta la fecha estas administraciones han realizado poco o nada en las áreas mencionadas, si bien en otras partes realizaron sin duda grandes esfuerzos por el mejoramiento urbanístico, especialmente en la zona "ribereña". Pero sin duda el déficit mayor es en la zona sur, desde la avenida Batlle y Ordóñez hasta el arroyo Saladillo, y en Villa Gobernador Gálvez desde dicho arroyo hasta el cementerio (en línea recta por avenida San Martín no son menos de 40 cuadras). Creo que podríamos terminar estas palabras con la clásica demanda a las autoridades, y a la dirigencia de todos los partidos políticos, movimientos, o corrientes ideológicas: que al menos con esta parte del país tienen una asignatura pendiente.




































