Deseo a través de estos pocos renglones recordar en estos días a quien fuera un ejemplo de vida, un canto a la esperanza, una mujer con letras grandes, Mónica Chirife. La conocí hace muchos años, vecina de mi lugar, con ella compartí algunas charlas, todas aleccionadoras, agradables y optimistas. Supe de esta mujer, que a los 6 años padeció una enfermedad que la dejó postrada en una silla de ruedas; no fue este detalle una limitación en su vida sino todo lo contrario: logró hacer de su existencia un canto a la esperanza, erradicando los prejuicios frente a las limitaciones que se le presentaban. Logró tener una preciosa hija, ser mujer y madre, profesora de inglés, artista. Participó en una película, fue ella protagonista de "Madre con ruedas", bajo la dirección del cineasta rosarino Mario Piazza. Cuando la vi en el cine no pude menos que experimentar una profunda emoción. Ya se cumple un año de tu ausencia física, sin embargo estas presente en el recuerdo y en el corazón de quienes te conocimos. No fui tu amigo, solo un conocido, pero me bastó tu actitud y tu mirada para enriquecer con esos matices mi alma. Gracias Mónica por haberte cruzado, por haberme enseñado, el arte tan difícil y a la vez apasionante de vivir.


























