El brote de zika ha infectado a más de 1,5 millones de brasileños en los últimos meses y los temores por su posible vinculación con malformaciones congénitas ponen en riesgo el afluente de recursos que Brasil espera de los Juegos Olímpicos.

El brote de zika ha infectado a más de 1,5 millones de brasileños en los últimos meses y los temores por su posible vinculación con malformaciones congénitas ponen en riesgo el afluente de recursos que Brasil espera de los Juegos Olímpicos.
Con 270 casos de microcefalia desde que apareció el zika y 3.448 por confirmar (contra 147 casos que se registraron en 2014), el gobierno de Brasil aconsejó el lunes a las embarazadas no acudir a los Juegos en agosto.
Los organizadores del evento deportivo no ocultaron ayer su inquietud, pero confían en que el brote disminuya conforme se acerque el invierno austral.
El zika en Brasil “preocupa a Rio-2016, a la OMS, a todo el mundo”, pero “estamos seguros de que ganaremos esta batalla y no afectará los Juegos”, dijo Mario Andrada, director de Comunicaciones del comité organizador.
Tras Brasil, Colombia es el segundo país más afectado en Latinoamérica, con 20.000 casos, 2.000 de ellos correspondientes a mujeres embarazadas. Pero el virus, que causa erupciones, fiebre, dolor de cabeza y en las articulaciones, ya comienza a salir del continente.
Un hombre contrajo el zika en Tailandia y un instituto de investigación indonesio anunció un caso positivo en la isla de Sumatra. También se ha informado de otros pacientes contaminados localmente en Cabo Verde.
En Europa, Estados Unidos y Canadá se han reportado decenas de casos, pero todos importados. Las altas temperaturas impiden la supervivencia del mosquito, que también transmite el dengue, la chikunguya y la fiebre amarilla.


