Hace justo cuatro años, en un campo del Chaco paraguayo, el piloto brasileño
capturado el sábado pasado en el departamento San Cristóbal aterrizó de emergencia una avioneta con
cocaína proveniente de Bolivia y la incendió. Waldecio Da M.B., de 44 años, fue detenido entonces
por la policía, aunque sus patrones perdieron otra avioneta, con su piloto y 10 mil dólares, en un
intento por rescatarlo.
Una vez tras las rejas, Waldecio delató vida y obra de sus empleadores. "Su
avioneta tuvo un desperfecto mecánico y realizó un aterrizaje de emergencia. Luego se comunicó con
alguien vía teléfono satelital y recibió la orden de quemar la nave", explicó en agosto de 2005 un
jefe antinarcóticos paraguayo.
Cuatro años más tarde Waldecio tendría un incidente similar, pero ahora en
tierra santafesina. Aunque esta vez todo hace presumir a los pesquisas provinciales que la avioneta
"se le incendió".
El sábado al mediodía unos 30 efectivos de la ex Drogas Peligrosas de la
provincia vieron como una avioneta Piper Cherokee capotaba en una lonja de terreno lavado sobre el
monte, a 12 kilómetros de la ruta 39, en forma paralela al camino que vincula Gobernador Crespo y
San Cristóbal. Las imágenes de video tomadas por personal de la Dirección Provincial de Prevención
y Control de Adicciones mostraron como la aeronave fue consumida por las llamas junto a parte de su
carga.
De las entrañas de la Piper Cherokee los vigilantes rescataron a Waldecio Da
M.B., con domicilio en Dourados —Matto Grosso do Sul— y a Idalino Ramón S.G., de 31,
afincado en la localidad de Capitán Bado, en el departamento paraguayo de Amambay. También
rescataron unos 300 ladrillos de marihuana de la carga total que transportaba la aeronave. Se
estima que el fuego devoró otros 100 ladrillos de macoña paraguaya que oscilaban en su peso entre
el kilo y el kilo doscientos cada uno.
La aeronave había partido de Capitán Bado, en la frontera seca
paraguayo-brasileña y debió haber aterrizado a unos 2.900 metros de donde cayó. Los detenidos
fueron indagados ayer por el juez federal formoseño Eduardo Valiente, quien subroga en
Reconquista.
"Los efectivos de la ex Drogas Peligrosas estuvieron esperando la avioneta desde
el miércoles, escondidos entre el monte y la maleza. Es muy complejo ese operativo porque no se
puede hacer nada que delate la posición, ni fuego para calentarse. Desde el aire se es muy
vulnerable y cualquier movimiento pudo abortar la operación", indicó una fuente de la causa.
Piloto hablador. Fuentes de la pesquisa indicaron que, fiel a lo que parece ser
una tradición en él, el piloto brasileño se mostró propenso a prestar colaboración. Fue de esa
manera cómo Waldecio hace cuatro años se ganó un buen espacio en las crónicas policiales de diarios
paraguayos como el ABC Color.
El viernes 12 de agosto de 2005 Waldecio cobró 5 mil dólares para realizar un
viaje en una avioneta Beechcraft cubriendo la ruta narco entre una localidad boliviana y Pedro Juan
Caballero, a 110 kilómetros de Capitán Bado. La carga que llevaba, según le explicó el brasileño a
sus captores, eran 50 kilos de cocaína de máxima pureza. Pero cuando al hombre le faltaban un par
de cientos de kilómetros para aterrizar en Pedrojuan, como se conoce a la ciudad paraguaya, un
desperfecto de la aeronave forzó un aterrizaje de emergencia.
Waldecio capotó en la estancia Imataká, ubicada a unos 90 kilómetros al oeste de
Fuerte Olimpo, en el departamento Alto Paraguay, y a unos 480 kilómetros al noreste de Asunción.
Una vez en tierra el piloto brasileño hizo un llamado por teléfono satelital y recibió la orden de
quemar la nave, el GPS (Sistema de Posicionamiento Global) y la carga. Su empleador le advirtió que
una aeronave iba a rescatarlo y que llevaría 10 mil dólares para una posible compra de
voluntades.
A las 9 de la mañana del 13 de agosto de 2005 una Cessna monomotor aterrizó en
las coordenadas que suministró Waldecio. Pero ya era tarde. Cuando el piloto brasileño Sandoval
Oliveira Bittancourt, de 56 años, aterrizó, fue sorprendido por varios agentes de la Secretaría
Nacional Antidrogas de Paraguay (Senad) que lo detuvieron y le secuestraron los 10 mil dólares y la
aeronave. La causa quedó en manos del fiscal antidrogas paraguayo Francisco Vergara.
La detención de Waldecio y de Bittancourt y el secuestro de la Cessna, fueron
dos de los objetivos expuestos por la Senad en su anuario de operativos 2006. Posteriormente, y a
partir de la colaboración prestada por el arrepentido Waldecio, el 30 de agosto fue detenido Carlos
Roberto Paredes Noguera, de 37 años, domiciliado en Pedrojuan. Este hombre fue presentado como "un
importante nexo" entre el narcotráfico de la frontera paraguayo-brasilera.