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Un pibe de 16 años fue asesinado con un tiro en el rostro por una bronca barrial

Fue la noche del jueves en Cavia y Herrera. Leonardo Monzón estaba con amigos escuchando el partido de Newell's y lo balearon desde una moto en barrio La Cerámica.

Sábado 13 de Abril de 2013

"Para vos va a haber bala guacho". La promesa, con olor a pena de muerte, la dijo el jueves por la tarde uno de los muchachos de barrio La Cerámica. El destinatario de la amenaza fue un pibito de 16 años que solía juntarse a la entrada de un pasillo ubicado en Cavia entre Herrera y Larrechea, en el vecino barrio El Churrasco. El adolescente no le dio importancia, pero se equivocó. Pasadas las 21.30 del jueves, cuando Newell's jugaba los primeros minutos de su partido ante Olimpia en Paraguay, una moto encaró de frente al grupo de amigos que estaban en la boca del pasillo, al lado de un santuario del Gauchito Gil. Entonces cinco disparos llovieron sobre los chicos y uno de los proyectiles impactó en Leonardo Monzón, de 16 años. El plomo le dio en la mandíbula, se desvío y le quedó alojado en el cuello. Poco después, el pibe murió en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria.

"Nosotros estamos destrozados. Vos pensá que por un zarpado que se hace el berretinudo (aires de berretín) y anda a los tiros en el barrio a nosotros nos destrozaron la familia. Le quitaron la vida a un pibe de 16 años", explicó ayer Rodolfo, el cuñado del chico muerto. Leíto, como lo llamaban, era uno de 14 hermanos. La familia vive desde hace 22 años cuidando las humildes instalaciones del club infantil Sol de Cuyo, cuya canchita de fútbol está ubicada en un espacioso predio de Casiano Casas y Baigorria, a unas ocho cuadras de donde fue el crimen. "Leíto hacía changas y tenía su junta ahí, donde se reúnen los hinchas de Newell's de la zona norte antes de ir al Coloso. Nunca tuvieron problemas con nadie", dijo el pariente.

Escuchando el partido. El jueves a las 21.30 Newell's enfrentó un partido clave por la Copa Libertadores ante Olimpia, en Paraguay. Como el dinero no abunda, Leíto Monzón y sus amigos se juntaron a tomar una cerveza en el punto de reunión previo a cada partido de local: el pasillo que está en Cavia al 1900. Ahí la pintura que manda es la roja y negra. Y los vecinos hinchas de la lepra suelen juntarse a mirar el partido o escucharlo por radio. Como siempre, Leíto estaba en el grupo.

"Yo estaba mirando el partido en mi casa que está en el pasillo, a unos 30 metros de la vereda. Y los chicos estaban en la boca del pasillo. Recién había empezado el partido", contó ayer uno de los amigos sobrevivientes del ataque. "En eso se escucharon varios disparos y al toque entraron a Leíto herido. No se pudo hacer nada, estaba muy mal y la policía lo llevó al hospital. Se murió", relató con naturalidad el muchacho de la misma edad que la víctima. "Era como un hermano. Siempre venía. Por ahí se quedaba a dormir y después mi papá lo llevaba a la casa en la moto", relató.

Desde una moto. Los pibes en la vereda eran cinco, y a su alrededor había una buena cantidad de vecinos que cumplían con el ritual de compras de última hora antes de la cena. De improviso una moto de 110 centímetros cúbicos roja y gris, con dos ocupantes a bordo, tomó por Cavia desde Herrera y a contramano. Los dos tenían sus caras cubiertas por cuelleras o pañuelos. El acompañante comenzó a disparar al bulto contra el grupo de amigos. Uno de esos disparos impactó en el rostro de Leíto Monzón. "Le dio en la comisura del labio, del lado izquierdo. El plomo le fracturó la mandíbula y se le instaló en el cuello. No se pudo hacer nada", explicó una fuente.

"A nosotros nos avisaron cerca de las 22. Uno de los padres de estos pibitos nos vino a avisar. Fuimos al lugar y vimos el charco de sangre. Nos fuimos al hospital de Baigorria, pero ya estaba muerto", explicó Rodolfo, mientras los hijos más pequeños abrazaban con fuerza a María Elena, la mamá del pibe muerto. "Nosotros estamos destrozados. Lo que pasa es que cambiaron los tiempos y el sistema funciona sólo si tenés un arma en la cintura. No existe más el agarrarse a trompadas. Hoy vas caminando por ahí y por alguna razón un pibito de 11 o 12 años te sacude un tiro", relató.

"Lo que sabemos es que es una bronca que los de La Cerámica tenían con uno del grupo que no era Leíto. Nosotros sabemos quienes fueron. Esto no viene por la droga ni por la camiseta. Esto es un caso de una estúpida pelea de barrio que a nosotros nos quitó a Leíto", explicó el cuñado del muchacho, mientras con sus parientes acondicionaban el humilde club Sol de Cuyo para velar al pibe asesinado.

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