Un japonés que vivió 117 días en el aeropuerto de la ciudad de México abandonó las instalaciones de la terminal, convencido por una mujer, dijeron varios testigos.

Un japonés que vivió 117 días en el aeropuerto de la ciudad de México abandonó las instalaciones de la terminal, convencido por una mujer, dijeron varios testigos.
Empleados de la terminal aérea contaron que Hiroshi Nohara aceptó trasladarse a la casa de una mujer que le ofreció hospedarlo en la colonia Del Valle, en la zona sur de la ciudad. "Vino una señora por la mañana y se lo llevó en un taxi, pero creo que va a volver porque no se vino a despedir de nosotros, creo que la señora nada más se lo llevó para pasearlo estos días en la ciudad", contó Ana Elena Ruiz, una empleada de Cinnamon Rolls, una cafetería del aeropuerto.
Nohara, de 40 años y oriundo de Tokio, llegó a la terminal 1 del aeropuerto Benito Juárez el 2 de septiembre último en una escala hacia Brasil, pero por razones que no quiso revelar decidió permanecer en la terminal aérea de la que sólo salió en una ocasión para conocer el estadio Azteca de fútbol.
Cuando era pasajero en tránsito, repentinamente, decidió quedarse en las instalaciones aeroportuarias "dicen que por un problema amoroso", contó Ruiz. Sin embargo, todos los que lo llegaron a ver coinciden en que se le veía "tranquilo" y "hasta sonriente", si bien la comunicación con él se dificultaba, ya que sólo habla japonés.
"Contaba con sus papeles en regla y no hay ninguna ley que prohibiera su estancia en el aeropuerto, así que no se lo podía echar", advirtió un policía federal que no dio su nombre.
Como el personaje de la película estadounidense "La terminal", Nohara, alto y con barba larga y tupida, se hizo famoso en el aeropuerto, donde se transformó en un personaje mediático que firmaba autógrafos y algunas empleadas como Ruiz se declararon incluso "encariñadas" después de verlo todos los días durante casi cuatro meses.
El japonés, con cabello pintado de rojo y la barba crecida, durmió durante 117 días en el área de comida rápida del aeropuerto, donde se alimentaba de hamburguesas, algunas obsequiadas por empleados o usuarios del aeropuerto.

