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Un fiel del Gauchito Gil baleó a dos policías en una ciudad formoseña

Los efectivos permanecían internados en grave estado tras ser atacados por un peregrino en la localidad de Palo Santo. Unas 700 mil personas asistieron al santuario de la ciudad correntina de Mercedes durante la primera semana del año.  

Miércoles 09 de Enero de 2013

Dos policías de la provincia de Formosa resultaron heridos a balazos cuando fueron atacados ayer por un peregrino que participaba de la celebración por el aniversario de la muerte del Gauchito Gil en la ciudad formoseña de Palo Santo, informaron fuentes policiales.

El secretario general de la policía provincial, el comisario mayor Cirilo Bobadilla, aseguró que ambos policías "se encuentran internados en grave estado".

El cabo primero Hugo Galeano, de 30 años, "recibió un disparo a la altura del pecho, cerca del corazón", mientras que el oficial subinspector Julián Penayo, de 29 años, "fue herido en el abdomen", dijo el jefe policial.

El episodio ocurrió cuando los policías que custodiaban la cerebración del Gauchito Gil en la ciudad formoseña de Palo Santo, ubicada a 135 kilómetros de la capital provincial, fueron convocados a intervenir para disuadir a los protagonistas de una gresca.

En ese momento, uno de los integrantes "del grupo agresor sacó un revólver calibre 22 y disparó contra uno de los policías y, cuando el otro bajó de la camioneta de la fuerza, también lo atacó", dijo un jefe policial consultado.

Fuentes policiales aseguraron que el autor de los disparos fue detenido, a quien se le secuestró el revólver con el cual aparentemente disparó contra los policías. Además, fueron apresados otros tres participantes de la gresca, dijeron las fuentes. Galeano y Penayo fueron intervenidos quirúrgicamente en el Hospital de Alta Complejidad "Juan Domingo Perón" y su estado "es reservado".

Al menos 700 mil devotos del Gauchito Gil provenientes de todo el país y de Uruguay, Paraguay y Brasil pasaron entre el 1º de enero y ayer por la ciudad correntina de Mercedes para homenajear al "santo del pueblo", en el lugar donde hace 145 años una partida del ejército puso fin a su vida por negarse a pelear contra sus compatriotas.

Las fuertes tormentas y el calor agobiante que afectaron la zona no impidieron que la multitud expresara su fervor por uno de los santos populares más queridos del país, lo que se repitió en centenares de santuarios y oratorios a la vera de gran parte de las rutas argentinas.

"La cruz del Gauchito Gil fue acompañada por un total de 700 mil peregrinos desde el 1º de enero y ayer, 8 de enero, fue retornada al lugar donde según la tradición oral está la tumba del joven gaucho federal, desde hace 145 años, a 8 kilómetros de la ciudad", dijo a Télam Graciela Díaz Pérez, responsable de la Dirección de Cultura de Mercedes.

La ciudad ganadera y arrocera situada a 243 kilómetros de la capital correntina, habitada desde antes de la conquista por comunidades guaraníes y con una fuerte impronta jesuítica, recibió sólo ayer a unos 200 mil fieles, según fuentes oficiales.

El obispo de Goya, Ricardo Oscar Faifer, de quien dependen las parroquias de Mercedes, dijo a Télam que "la muerte injusta por negarse a combatir contra los hermanos es uno de los valores más fuertes que se reconoce en Antonio Gil", el gaucho desertor.

Faifer explicó que la cruz que simbólicamente sostiene al Gauchito Gil "es la medida de hasta dónde llega la maldad de los hombres y hasta dónde llega el amor de Dios; es signo de la muerte injusta y violenta de tantos hermanos y, en el caso de Antonio, nos recuerda su trágica muerte".

Se negó a pelear contra hermanos

Antonio Gil (1847-1868) fue un joven gaucho correntino que luego de participar en la guerra de la Triple Alianza fue reclutado por el ejército para pelear en la guerra civil correntina, a lo que se negó. Dado que la deserción era delito fue capturado, colgado de un árbol de espinillo y asesinado por un corte en la garganta. Cuenta la leyenda q ue Antonio Gil le dijo a su verdugo que debería rezar en su nombre por la vida de su hijo, que estaba muy enfermo. Luego de matarlo, el hombre llegó a su casa y encontró a su hijo al borde de la muerte. El verdugo, de apellido Zalazar, le rezó al Gauchito Gil y su hijo se sanó milagrosamente.

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