Qué placer enorme sentimos cuando terminan las clases, año cargado de presiones, de alegrías y sin sabores, de encuentros, salidas y discusiones, de ansiedades acumuladas por esos terribles exámenes finales, necesarios para certificar nuestra educación. Cómo no festejar entonces, y salir a caminar por la ciudad, al ritmo de la batucada y el candombe. Pero chicos, obviamente que mis palabras serán consideradas "las del viejo", pero es la de aquellos viejos que también recuerdo…, cuando me decían: "Los derechos de uno comienzan cuando terminan los de los demás". Pueden festejar sin la necesidad de arrojar las hojas de cuadernos y carpetas hechas papelitos. Pueden festejar dando el ejemplo, cortando esas hojas y depositándolas en los contenedores naranja para que puedan reciclarse ayudando así a muchas familias que viven del reciclado, y demostrar así una conducta civil y solidaria, digna de admiración y de envidia. Pueden festejar demostrando que aprendieron durante todo el año el respeto hacia los demás, ya que seguramente en el living de vuestras casas, o tal vez en algún dormitorio, no empapelaran el piso con las hojas trituradas de los apuntes. Chicos, deben ir entendiendo, para que las generaciones futuras, (ustedes, sus hijos y sus nietos) vivan de forma diferente a separar y reciclar la basura. Deben investigar y comprender, que formar un relleno sanitario cuesta tiempo y mucho dinero que pagamos entre todos. Deben entender que mantenerlo cuesta mucho también, y que su vida útil es limitada. Y adoptando la conducta de la separación prolongamos esta vida, generamos menos basura y vuelvo a repetir colaboramos con familias que viven de eso. Chicos, debemos festejar siempre, cada motivo es bueno para un festejo, pero el objetivo del festejo es siempre estar bien, pero debe ser también mirando a quien. Por una Rosario más limpia, tu ciudad, mi ciudad, nuestra ciudad, tomemos conciencia.































