Un equipo de EEUU sienta las bases del ascensor espacial
Un equipo de científicos de Seattle (EEUU) ganó 900 mil dólares en un concurso apoyado por la
Nasa para diseñar un ascensor al espacio, una idea que habían imaginado varios escritores de
ciencia ficción. La máquina robot del equipo subió más de 899 metros de cable que colgaban de un
helicóptero.
8 de noviembre 2009 · 01:00hs
Un equipo de científicos de Seattle (EEUU) ganó 900 mil dólares en un concurso apoyado por la Nasa para diseñar un ascensor al espacio, una idea que habían imaginado varios escritores de ciencia ficción. La máquina robot del equipo subió más de 899 metros de cable que colgaban de un helicóptero.
El concurso buscaba impulsar el desarrollo de una teoría que se originó en la década de 1960 y se popularizó por la novela "The Fountains of Paradise" de Arthur C. Clarke escrita en 1979. El equipo ganador, sin embargo, no alcanzó todos los requerimientos del concurso, por lo cual se le adjudicó el segundo puesto.
Los ascensores espaciales son considerados una manera de llegar al espacio sin los riesgos y los costos de los cohetes. Los vehículos alimentados con electricidad podrían desplazarse por un cable unido a una estructura en la Tierra y se podrían extender miles de kilómetros hacia la órbita geosincrónica, el tipo de órbita en el que se colocan los satélites de telecomunicaciones para que permanezcan sobre un punto fijo del planeta.
El modelo de LaserMotive LLC se alimenta de un láser en tierra que apunta hacia las células voltaicas del robot, que a su vez convierten la luz en electricidad. La máquina LaserMotive completó uno de sus ascensos en unos tres minutos y 48 segundos, suficientes para obtener el segundo lugar.
LaserMotive recibió el cheque de manos de Andy Petro, director de proyecto de los Retos Centenarios de la Nasa, en una ceremonia en las Instalaciones de Vuelo e Investigación Dryden en la base aérea Edwards en el desierto de Mojave, California.
La competencia de tres días requería que los vehículos de los participantes llegaran al tope del cable. Los premios dependían de la velocidad del ascenso. Un modelo más rápido se hubiera llevado un premio de 2 millones de dólares.
Estas competiciones, destinadas a pequeñas compañías privadas e incluso equipos de universidades, buscan soluciones originales a problemas concretos de la exploración espacial. Los retos que deben afrontar los concursantes van desde la búsqueda de alternativas más baratas y técnicamente mejores de conceptos conocidos, hasta ambiciosas máquinas que nunca se han construido con éxito. l (AP)