Hay hermosas historias de vida que vale la pena destacar. Por ejemplo, en un diario de tirada nacional de hace unos días, el protagonista de la historia es un niño de 12 años llamado Lucas, que sobreponiéndose a la adversidad, que es vivir durante años dentro de un auto, y sin los medios indispensables para llevar una vida normal, terminó sus estudios primarios con medallas y menciones de reconocimientos de sus pares, maestros y de la mentora de todo esto que fue su madre (Marisa), que también deberían los funcionarios de la ciudad darle un diploma. Es un verdadero ejemplo para muchos niños y madres que deben de aprender que nadie hará las cosas para ellos tan bien como ellos mismos. Esa concepción de luchar por uno mismo en cualquier circunstancia que nos toque vivir es el verdadero motor de la vida, sino no tendría sentido, es fácil decir no puedo, es fácil autoconvencerse de que se hizo todo lo posible, pero hay más detrás del escepticismo, sólo hay que proponérselo e intentarlo, no hay peor intento que el que no se hace, si algo es posible nos llevará un tiempo y si es imposible demoramos un poco más. Gracias Lucas y Marisa por este ejemplo de vida.



































