Buenos Aires.— Los investigadores del asesinato de Daniel Capristo, el
chofer de la empresa Andreani muerto de nueve balazos en la localidad bonaerense de Valentín
Alsina, secuestraron un revólver calibre 38 de la escena del crimen y ahora intentan determinar si
pertenecía a la víctima (asesinada con una pistola calibre 3.80) o a posibles cómplices prófugos
del chico de 14 años que fue retenido por los vecinos y entregado a la policía como presunto autor
del crimen. El hallazgo del arma ocurrió pocos minutos antes de que arribara al lugar el fiscal
Enrique Lázzari, quien fue brutalmente agredido por los vecinos de la víctima.
Fuentes judiciales y policiales consignaron que el miércoles pasado, en la
vereda de la casa de Florida al 500 donde vivía Capristo junto a su esposa y sus tres hijos, se
encontró un revólver calibre 38, uno de los pocos elementos con que cuentan los peritos que
trabajan en el caso. La duda es si esa arma pertenecía al chofer asesinado o no, y por esa razón el
fiscal de Menores Martín Seara citó a testigos para tratar de reconstruir cómo fueron los
hechos.
Una de las principales incógnitas de los pesquisas es saber si el menor de 14
años detenido por el caso estaba solo: algunos testigos afirman que sí y otros que había un auto de
apoyo con al menos otros tres hombres que escaparon y esa arma podría haber sido descartada antes
de la fuga.
Diez disparos. Un pesquisa del caso aseguró que lo único que se pudo determinar
hasta ahora es que un orificio de bala que aparece en el auto de Capristo pertenece a una munición
de un arma calibre 38 como la que se secuestró en el lugar. Esto significaría que el menor disparó
unos diez balazos, de los cuales uno dio en el auto y el resto en el cuerpo del chofer.
En tanto, ayer se supo que el menor acusado "tiene un roce en una pierna que
puede ser compatible con una herida de bala, pero aún no está confirmado quién efectuó ese
disparo", dijo el vocero.
"Acá, lo único que está demostrado es que hubo una tentativa de robo automotor y
un homicidio y que el autor material del hecho está detenido", agregó la fuente.
Las dificultades para avanzar en la investigación del caso se dan por los graves
disturbios que se produjeron luego del asesinato de Capristo, ya que la policía no llegó a instalar
el vallado reglamentario para preservar las pruebas y eso permitió que un grupo de vecinos y
allegados a la víctima invadiera el lugar, alterara el escenario y golpeara ferozmente al fiscal
Lázzari.
El crimen ocurrió el miércoles a la noche cuando Facundo Capristo, de 24 años e
hijo de la víctima, llegó a su casa manejando el auto familiar y junto a su hermanito de 5
años.
El ataque. De repente apareció un delincuente que le pidió las llaves del coche
y, cuando el joven rescató al pequeño del vehículo y corrió a esconderse detrás de otro auto
estacionado, se accionó la alarma del rodado. Entonces, Daniel Capristo salió de su casa para ver
que pasaba (presuntamente armado) y el ladrón, asustado, hizo un primer disparo. "El pibe empezó a
dispararle a quemarropa cinco o seis balazos", dijo Facundo, aunque la autopsia reveló que la
víctima presentaba nueve impactos.
Tras el hecho, los vecinos dieron aviso al teléfono de emergencias 911 mientras
el menor era corrido y atrapado por gente que luego lo entregó a la policía.
Poco después, el fiscal Enrique Lázzari concurrió al lugar del homicidio porque
involucraba a un menor, pero fue atacado a golpes por quienes se habían agolpado en el lugar. Igual
suerte corrió el secretario de Seguridad del municipio, por lo que ambos fueron retirados en
patrulleros.
Al respecto, Lázzari permanecía ayer internado con fuertes golpes en la cabeza,
la fractura de un dedo de la mano y la luxación de otros dos. La agresión generó el repudio de la
Procuración General bonaerense a cargo de María del Carmen Falbo, quien calificó el hecho como
"agravio inédito y preocupante".
El caso volvió a generar una polémica sobre si se debe bajar la edad de
imputabilidad de los menores y el ministro de Justicia de la Nación, Aníbal Fernández, anunció que
enviará esta semana al Congreso un proyecto para que sean sometidos a un proceso acorde a derecho
los chicos que cometan delitos desde los 14 años, quienes hasta el momento estan sujetos a un
caduco sistema tutelar.