Un joven albañil fue condenado a 22 años de prisión por el crimen a puñaladas de
la almacenera Sandra Vergara, hecho ocurrido en febrero de 2008 en un comercio del macrocentro de
la ciudad de Santa Fe. El fallo fue dictado por el juez de Sentencia Dardo Rosciani bajo la figura
del homicidio en ocasión de robo.
A las 8 de la mañana del 13 de febrero de 2008 Sandra Vergara, de 42 años y
madre de dos hijos, abrió las puestas del almacén La Gallega, en la esquina de Mariano Comas y
Francia, cerca de la cancha de Unión de Santa Fe. En esas circunstancias un joven albañil ingresó
para comprar cigarrillos y se convirtió en el primer cliente de la mañana.
A Vergara, de 42 años, no la sorprendió la llegada del muchacho porque en la
misma cuadra del comercio había una obra en construcción y los albañiles concurrían al local a
menudo para proveerse.
Pero aprovechando la indefensión de la mujer, el albañil Sebastián Acuña, que
entonces tenía 18 años, decidió robarle. Así, con una daga de 13 centímetros de hoja amenazó a
Sandra y le exigió la entrega del dinero. Aún la mujer no tenía recaudación, sólo la plata que
había llevado para pagar a algunos proveedores y entonces le dio los 150 pesos que tenía además de
su billetera.
No contento con ello, Acuña se abalanzó sobre la almacenera y se produjo un
forcejeo en el cual el joven apuñaló a la mujer salvajemente. Después escapó dejando el cuchillo
clavado en la sien de su víctima y desapareció de los lugares que frecuentaba a lo largo de tres
días.
La policía lo encontró en San Javier, a partir del relato de sus compañeros de
trabajo. El muchacho se escondía en la casa de un familiar y poco después fue procesado por robo
calificado por el uso de arma y homicidio calificado por haber sido cometido para asegurar la
impunidad de otro delito, el robo.
Decisión intermedia. Ahora, el juez de Sentencia Dardo Rosciani condenó a Acuña
a 22 años de prisión por homicidio en ocasión de robo.
Durante el juicio, el defensor de Acuña, Juan José Patiño, sostuvo que en caso
de ser hallado culpable, su cliente debía recibir la pena mínima de prisión porque el crimen estuvo
motivado en la relación sentimental que habrían mantenido víctima y victimario desde que el
muchacho trabajaba en la obra vecina al almacén, algo que no pudo ser probado. En tanto, el fiscal
Juan Pablo López Rosas solicitó la prisión o reclusión perpetua al entender que Acuña mató para
ocultar el robo y procurar la impunidad.