Una mujer de 25 años murió ayer a la madrugada tras ser degollada por su ex
pareja después de mantener una acalorada discusión por la tenencia de un hijo de 4 años. El crimen
ocurrió en una humilde vivienda del barrio Reyes, en la ciudad de San Justo, ubicada a 270
kilómetros al norte de Rosario, y el presunto autor del hecho fue detenido por la policía cuando
intentaba escapar a pie por la zona rural aledaña a esa población.
Malvina Soledad Fernández, como se llamaba la muchacha
asesinada, estuvo algunos años en pareja con Daniel Darío Díaz, un albañil de 31 años. Juntos
tuvieron un nene que actualmente tiene 4 años pero ya no vivían juntos porque las escenas de
violencia doméstica eran recurrentes.
Según fuentes de la Unidad Regional XVI, con sede en la
ciudad cabecera de San Justo, el hombre había sido sancionado hace pocos meses con una exclusión de
hogar que le impuso un juzgado de familia de Santa Fe. La causa se había iniciado precisamente por
las permanentes agresiones sufridas por Malvina, hechos que ayer terminaron con el peor de los
finales.
A degüello. El crimen de Malvina se produjo poco después de las 3 de ayer en la
vivienda de 1º de Mayo 1577, en la zona oeste de San Justo. Agentes de la seccional 2ª de esa
ciudad tomaron conocimiento del episodio por una llamada telefónica realizada por un vecino de la
pareja.
Cuando los uniformados llegaron al lugar se encontraron con
Malvina tirada, ya sin vida, en el patio trasero de la vivienda y en medio de un enorme charco de
sangre. Tenía un profundo corte que le recorría casi todo el cuello. "Faltaban 20 centímetros para
que la degollaran completamente", manifestó un vocero de la investigación.
La primera versión de lo ocurrido llegó de boca de un chico
de 12 años, hermano de la joven asesinada, que fue el principal testigo del homicidio y que sufrió
un shock nervioso tras presenciar la trágica pelea.
El menor contó que minutos antes del hecho, Díaz había
llegado a la casa con intenciones de llevarse por la fuerza a su hijo de 4 años y eso deparó la
discusión. Es que la pareja se había separado hacía unos cuatro meses. El hombre se había instalado
en la casa de sus padres, en la calle San Roque al 1600, y la muchacha se había quedado en la casa
de barrio Reyes, que el propio obrero había terminado de construir antes de la separación.
Idas y vueltas. Malvina Fernández, además del hijo que había tenido con Díaz, era
madre de otro nene de 9 años de un matrimonio anterior. El obrero también tiene hijos de una pareja
previa. "Los dos eran oriundos de San Justo. Cada uno tenía su matrimonio con hijos hasta que se
separaron y se fueron a vivir juntos a un pueblo cercano que se llama Pilar. Allí estuvieron un
tiempo, nació el nene, pero también comenzaron los problemas entre ellos. La tensión fue tal que un
juzgado de Familia de Santa Fe lo sancionó a Díaz con una exclusión de hogar", comentó a
La Capital un investigador de la Unidad Regional XVI.
Lo cierto fue que ambos recompusieron la relación,
vendieron todo lo que tenían en Pilar y volvieron a San Justo para instalarse en una casa a medio
construir que pertenecía a Díaz, quien en base a su oficio la fue terminando de a poco, según
indicaron los pesquisas.
Así estuvieron hasta que hace unos cuatro meses, cuando
optaron nuevamente por tomar distancia por las constantes peleas que se daban entre ellos y que
muchas veces pasaban de la violencia verbal a lo físico.
Cuando se produjo la tragedia, Fernández estaba junto a sus
hijos y a su hermano menor. De acuerdo a lo que pudo reconstruir la policía, Díaz llegó para
llevarse al más pequeño consigo, pero la mujer aparentemente no le quiso abrir la puerta.
De prepo. Entonces el hombre rompió la abertura de una patada e ingresó a la
casa. Ante ese marco, y para evitar una desgracia mayor, el hermanito de Malvina decidió llevarse a
los dos pequeños a la casa de unos vecinos para después regresar y tratar de defender a la
mujer.
Cuando el chico volvió a la vivienda ya era tarde y se
encontró con el peor cuadro. Los gritos de la pareja dieron paso a los golpes que fueron minando la
fuerza de Malvina, hasta que en un momento el albañil tomó de los pelos a su ex mujer, la arrastró
hasta el patio trasero de la casa y allí prácticamente la degolló con un cuchillo de mango de
madera y una hoja de 26 centímetros de longitud. Tras esa acción, el homicida huyó a la carrera del
lugar mientras el hermano de la joven salía a buscar desesperada ayuda.
Captura. "Al arribar al lugar la mujer ya estaba muerta y su hermano contó todo lo
ocurrdio además de señalar al autor del crimen", consignó a este diario el subjefe de la Unidad
Regional XVI, comisario mayor Osvaldo Alberto.
Ante semejante cuadro "se montó un operativo de rastrillaje
en toda la ciudad y se pudo dar con el sospechoso cuando trataba de escapar por la zona rural, muy
cerca de un monte. Lo encontramos a un kilómetros de distancia del lugar del crimen. Iba a pie y
antes de ser detenido ya había tirado el cuchillo, que pudo ser encontrado un poco más tarde en el
camino", remarcó el funcionario.
Según trascendió de los pesquisas, Díaz no tenía
antecedentes penales y cuando la policía lo alcanzó se habría comprobado que estaba alcoholizado.
"Se puso bastante mal. Primero dijo que no había matado a la mujer y que sólo quería quedarse con
el nene. Después, cuando se convenció de lo que había hecho, se puso muy mal por la criatura.
Imaginá, la mamá muerta y el padre preso", agregó Alberto.
Díaz quedó detenido en la Jefatura de San Justo y será
indagado el martes por el juez de Instrucción Nº 8 de Santa Fe, Jorge Patrizi, por el delito de
homicidio calificado por el vínculo.