La boleta de concejales kilométrica que se vio en Rosario y casi revienta las urnas, con 54 nóminas para las Paso y la aparición de muchas personas y partidos desconocidos que ni siquiera realizaron campaña, puso en evidencia un tema que se observa cada vez que hay elecciones. Se trata de los partidos políticos truchos, pymes electorales que se montan para recibir fondos del Estado o para tener el sello de goma que les permita alquilárselo a candidatos que caen como paracaidistas en la política o en la provincia.
Muestra de esta práctica de armar listas fantasma es que 39 de los 54 precandidatos quedaron afuera de las generales. Viva la Libertad presentó seis listas. Una sola pasó el piso electoral de 1,5% del padrón: sacaron entre 1.300 y 6.660 votos. Ninguno de los seis de Unite por la Libertad y la Dignidad superó esa vara: recibieron entre 900 y 3.400. El peronismo (Juntos Avancemos) llevaba 13 postulantes. 8 quedaron afuera. 9 de los 15 del frente Unidos para Cambiar Santa Fe no estarán en las generales. Los dos del partido Moderado no superaron los 900 votos.
No es algo novedoso. En la categoría concejales para Rosario, en las Paso de 2015 se presentaron 40 listas. En 2017 fueron 43. En 2019, fueron 36. Y en 2021, también 54.
Antes, cuando en Santa Fe se votaba con la boleta papel, los partidos cobraban por la impresión. El Estado les asignaba recursos según la cantidad de votos recibidos en la anterior elección, y había casos en los que se
comían los fondos. Eso se terminó con la Boleta Única. La publicidad electoral está garantizada por ley y asigna segundos en radio y televisión para todos los partidos. ¿Qué es lo que se le paga, entonces? ¿En dónde está el negocio?
El Fondo Partidario Permanente, el pago de un monto que se actualiza por voto obtenido en la elección anterior está vigente. Es un aporte estatal para el sostenimiento de los partidos, un fondo no muy grande que se paga tarde, que establece un porcentaje del valor del voto que cobran aquellas listas o frentes electorales que hayan aprobado la rendición de cuentas.
El valor por cada voto obtenido por los partidos, frentes o alianzas electorales que hayan competido en los comicios generales del 14 de noviembre de 2021 se estableció en 44,50 pesos, de los cuales se paga al 70% por tratarse de una elección intermedia. La provincia repartió un total de 19,4 millones por este concepto. En las del 16 de junio de 2019, se había abonado 42,04 pesos por cada voto, y en este caso se pagó al 100%. El gobierno provincial dispuso 82,9 millones para este uso.
El Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Gobierno, distribuye esos fondos entre todos los partidos reconocidos en proporción al número de votos obtenidos por cada lema en la última elección celebrada. También puede anticipar dinero a los partidos en formación. Otra forma de financiamiento es por la impresión de los padrones.
"Los partidos tienen 30 días para presentar la revisión de cuentas de gastos: tienen que tener cuenta bancaria, acreditar cómo ingresó el dinero a la cuenta, los recibos que extendieron y los balances contables. Eso se hace, se procesa en el Tribunal, se verifica, se manda a la Procuración Fiscal Electoral por si hay que hacer algún tipo de requerimiento, y después una vez que esté todo aprobado, se pasa al pago. Pero todo ese proceso dura fácilmente un año", explicó el Secretario Electoral Pablo Ayala.
Sello en alquiler
El trámite parece engorroso. Si se piensa en la cantidad de partidos que hay en la provincia, los montos tampoco son muy grandes. La suma, además, se paga tarde. Por ejemplo, ahora recién están depositando la de 2021. El negocio podría ser otro. Y es que algunos cobran por prestar el partido a candidatos que no tienen, como se sospecha sucedió -aunque ella dijo que fue un "préstamo" y no un alquiler- con Amalia Granata y el partido Unite de José Bonacci, en 2019.
Los que conocen el paño dicen que no es fácil tener un partido y mantener la personería. "Es más difícil constituir un partido provincial que un partido nacional. Para un partido nacional en el distrito Santa Fe necesitás 4 mil afiliados. Para un partido provincial, 10 mil. El sistema es bastante complejo. En 2018 un decreto de Miguel Lifschitz complejizó la formación y control de los partidos políticos provinciales", explicó el abogado constitucionalista Domingo Rondina.
Para el especialista en derecho electoral la multiplicación de listas se da por otra razón: el alto umbral electoral para agrupaciones políticas, que es del 1,5% del padrón. Al tener Rosario 792.057 electores, el piso para intendente y concejal fue en estas Paso de 11.881 votos. Luego, hacia adentro, cada candidato debió superar los 1,5% de válidos emitidos.
"Si no existiesen estos umbrales electorales tan estrictos, probablemente los partidos presentarían una sola lista o dos. Pero se ven obligados a presentar varias para tratar de pasar, sumando entre todas, el piso de 1,5% del padrón. Es un error del propio sistema", indicó. Para el letrado, la solución es "sacar el umbral y que simplemente pase la mejor lista de cada partido", o bajarlo a uno "más realista", como el 1% de votos emitidos.
Incluso, en otras elecciones se han dado casos de frentes que pasaban el umbral juntando los votos de todas las listas, pero ninguna superaba el piso interno. Ante esto, el Tribunal Electoral habilitó a que la más votada pase a las generales, generando situaciones injustas con otros partidos que habían llevado menos candidatos, pero que quizás tenían una lista que había cosechado -sin tampoco llegar al umbral- más sufragios que la que había recibido el permiso excepcional para seguir en camino.
Según señala el abogado, una muestra de que el piso sigue siendo un problema, es que el viernes 14 de julio, tan solo dos días antes de las elecciones, el Tribunal Electoral de Santa Fe sacó una resolución de bajar el umbral, quitando los menores de 16 y 17 años, el voto joven voluntario. Esto redujo la base de cálculo en unos 80 mil electores.
"Que existan muchos partidos a mí me parece que es algo positivo. Porque nosotros pensamos en los que son truchos, pero está bueno que la gente que quiera participar en política pueda hacerlo con relativa facilidad. Si no después tenemos el problema de que quien quiere participar, tiene que lograr alguien que le deje usar un partido, porque hay pocos", opinó Rondina.
Para el abogado, "en todo caso hay que ver cuáles son los que hacen maniobras y controlarlos mejor: que rindan bien las campañas y sancionarlos si no lo hacen. Las rendiciones de los partidos grandes, por ejemplo, son absurdas. El Frente Progresista o el justicialismo en los últimos años han declarado campañas de dos pesos, que no les alcanzarían para hacer una cuadra de publicidad", disparó.
Controlar sin proscribir
Pero también hay otra mirada. Oscar Blando, ex director de Reforma Política y Constitucional de Santa Fe entre 2011 y 2019, cree que el problema en parte se debe a que "hay una excesiva permisividad para constituir alianzas, y avales sin control. El problema no es la boleta única grande, sino la flexibilidad para crear y conservar partidos. Si no hubiera BUP, sería el festival de boletas en el cuarto oscuro. El problema no es el instrumento de votación, sino que hay muchos microemprendimientos personales", opinó.
Blando admitió, sin embargo, que no es fácil controlar: el Tribunal Electoral no tiene los recursos económicos ni humanos para hacerlo, dentro de plazos cortos. "Es una cuestión compleja y eso hace que haya una proliferación de listas. Una alianza la pueden formar partidos que están en formación con uno solo que tenga reconocimiento. Cuando hay que presentar adhesiones, el órgano no lo fiscaliza y hacen muchas ficticias. Hay que invertir en capacitación, y profesionalizar a los integrantes como sucede en la Cámara Nacional Electoral", dijo.
En ese sentido, defendió el decreto 3052 de Lifschitz -que él mismo redactó- para encarar el problema de los partidos truchos. "Queríamos que los partidos sean los que tengan representatividad. Tratamos de hacer un delicado equilibrio entre reglamentar los que no tienen realmente existencia, y no caer en la proscripción de los minoritarios, a través de límites y umbrales altos", señaló el docente de Derecho Electoral y Político de la UNR.
Así, el espíritu era que los partidos demuestren vida propia por fuera de las elecciones con algunos requisitos: control de las adhesiones, altas y bajas en las afiliaciones (fallecimientos, nuevos ingresos), rendición de cuentas de gastos de campaña, trazabilidad que establezca el origen de los fondos, bancarizar los montos de dinero, entre otros puntos. Hoy se aplica en parte.
Por último, Blando adjudicó la aparición de muchas listas a otro tema profundo, que es la situación del sistema de partidos. "Antes eran nacionales, fuertes, ideológicamente coherentes, con liderazgos fuertes, que bajaban y todas las provincias salvo algunas se allanaban. Eso se terminó", argumentó. Hoy, en su visión, "los partidos son débiles, sin liderazgos importantes, absolutamente territorializados, en los que cada distrito divide su propio partido con alianzas a veces incompatibles, y las definiciones ideológicas están desdibujadas". Por eso, "aquel marco de representaciones fidedignas, y que de alguna manera sintetizaban pocas opciones, hoy ya no ocurre".