Tras agonizar ocho días ayer falleció Ricardo Ismael Gómez, el muchacho de 18 años que el 14 de
agosto pasado a la madrugada fue brutalmente golpeado en la cabeza cuando circulaba con su moto en
San Martín y el puente sobre el arroyo Saladillo.
A Ricardo le robaron una campera, la gorrita y las zapatillas, pero no
su Yamaha Cripton, que quedó tirada a unos pocos metros. El muchacho fue trasladado al Clemente
Alvarez con un severo traumatismo de cráneo, fue operado y se mantuvo conectado a un respirador
artificial hasta su muerte.
“Esto nos dejó sin respuestas. Mi sobrino se llevó lo que le pasó
a la tumba”, comentó ayer a mediodía uno de los tíos de Ricardo.
“No hay nada que podamos aportar. No sabemos si hubo avances en la
investigación. Esto es terrible porque mi sobrino era más bueno que el Danonino. Un pibe sano que
no se metía con nadie y no andaba en nada raro”. Uno de los tíos, hermano del papá de Ricardo
Gómez, fue el portavoz del dolor de la familia en el velatorio del muchacho, que se hacía en una
casa de Bolívar y Rosario, en el barrio Coronel Aguirre de Villa Gobernador Gálvez, donde vivía el
chico.
Ricardo había cumplido 18 años el 20 de julio pasado y su padre le
regaló la Yamaha Cripton azul, de 100 centímetros cúbicos, en la que circulaba cuando lo hirieron
mortalmente hace nueve días.
Según relataron sus familiares estaba haciendo gestiones para que
ingresar como empleado en la misma empresa de recolección de residuos donde trabaja su papá. Y
mientras tanto ayudada a su familia haciendo changas. Tenía dos hermanas.






























