Tito y Pelusa, el dúo formado por los rosarinos Hugo Parisi y Rubén González, celebran 40 años de actividad, 37 de ellos en la televisión local, y lo hacen como figuras del Circo Cristal, una compañía encabezada por el artista chileno Antonio Cárdenas y su esposa Cristal. Del espectáculo, que incluye además malabaristas, trapecistas y acrobacias en altura, participan un total de 30 artistas y técnicos de diversas provincias argentinas y países latinoamericanos que desde hace seis años recorren Argentina en su carpa tradicional de estilo europeo con la intención de divertir al público. Los shows se realizan los lunes, jueves y viernes, a las 20.30, y los sábados y domingos, a las 15.30, 18 y 20.30, hasta el 13 de agosto, en el predio del Hiper Libertad (Bulevar Oroño 6000).
Los artistas rosarinos participan con sus sketches, canciones y muñecos en este espectáculo que conserva la atmósfera de los circos tradicionales, una decisión de su creador, el chileno Antonio Cárdenas, quien junto a su esposa Cristal, tiene una extensa experiencia en su paso por reconocidos circos argentinos (ver aparte).
Tito y Pelusa están presentes en El Tres desde hace 37 años durante toda la semana, de lunes a viernes, de 6.30 a 7, con los especiales de los sábados, de 11.30 a 12.30, y los domingos de 9 a 10. “Vivimos grabando y escribiendo. Nunca paramos. Tuvimos otras propuestas, trabajamos en Buenos Aires y en Córdoba, pero en la televisión rosarina estamos desde el 85 hasta ahora”, recordó Hugo “Tito” Parisi.
Parisi y González se conocieron cuando eran alumnos de teatro de Lauro Campos y después de tres años decidieron explorar el terreno del teatro infantil. “En ese momento en Rosario no había ninguna escuela de teatro infantil ni de payasos. Nuestro nombre artístico arrancó en México. Siendo muy jóvenes, en 1980, fuimos a estudiar animación y payaso en México, donde vivimos dos años y donde inclusive trabajamos para Televisa. De regreso a la Argentina en 1982, con lo cual estamos cumpliendo 40 años, empezamos a trabajar acá y a fines del 85 empezamos en El tres y así estamos en televisión hace 37 años”.
Aquella experiencia mexicana permitió complementar lo aprendido en Rosario. “Teníamos una base que era el teatro clásico, el teatro universitario y la escuela de Lauro Campos, pero el tema infantil era totalmente diferente. En México están las grandes escuelas de payasos, así que eso nos sirvió como un entrenamiento muy bueno para ver qué es el clown, el vestuario, el maquillaje y la forma de comunicarse con los chicos y la familia”.
A su regreso a Argentina, Parisi y González se dedicaron paralelamente a la comedia para adultos y al teatro infantil hasta que se decantaron por trabajar para los chicos y sus familias. Pero los gustos y preferencias de los chicos de hoy no son exactamente iguales a los de hace cuatro décadas, una transformación que marcó a dos generaciones de espectadores. “A lo largo de estos 40 años tuvimos que adaptarnos completamente porque las épocas fueron cambiando. No son los mismos chicos de la década del 80 a los de ahora, con toda la tecnología que tienen disponible”, dijo Parisi.
Para ponerlo en contexto, el artista recordó cómo era el panorama audiovisual en aquel momento. “Cuando nosotros empezamos en televisión, estaban Canal 3 y Canal 5, no había otros canales, no existía el celular. A la tarde era tomar la leche y ver un programa infantil. Y como eran tan pocas opciones, de la noche a la mañana nos volvimos populares casi sin preverlo”.
“Por ejemplo -recordó- al mes de estar en televisión, nuestro representante nos dijo que íbamos a caminar por la peatonal para ver cómo reaccionaba la gente porque hacíamos de payasos, pero también estábamos a cara limpia, tipo profes de gimnasia. Y apenas salimos se armó un revuelo, se sacaban fotos, nos pedían autógrafos. Así se le ocurrió la idea de hacer funciones en teatro aunque recién arrancábamos, pero trabajamos en el teatro La Comedia y fue un suceso”.
Sobre los cambios que deben encarar para adaptarse a la permanente renovación de la platea infantil, Parisi agregó: “Cuando empezamos, a los chicos los llevaban desde los 6 ó 7 años hasta los 12 más o menos, y hoy tienen un año y ya van a ver espectáculos. Cambió la generación y la forma de hacer y las obras de teatro. Antes nuestras obras eran más tipo show, donde además de las canciones y los sketches, había juegos y entretenimientos, y hoy tenemos que adaptarnos para los más pequeños porque, con 2 ó 3 años, se desenvuelven, hacen preguntas y participan activamente”.
UNA DISCIPLINA CON TRADICIÓN Y PASIÓN
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Cristal es una de las figuras del circo que lleva su nombre.
“Es un circo tradicional que mantiene la esencia de los circos de antes con trapecistas, malabaristas y el locutor. Tenemos varias atracciones: el globo de la muerte, el doble péndulo fantástico, lanzadores de cuchillos. Los circos están casi extinguidos así que nosotros nos hemos reinventado e incorporamos personajes infantiles del momento para los más chicos. Y así, ofrecemos un show para toda la familia”, destacó Antonio Cárdenas, líder de esta compañía, en una nota realizada tiempo atrás en Escenario.
Cárdenas es chileno y séptima generación de familia circense y tiene familiares por todo el mundo, incluidos Japón, Estados Unidos y Ucrania. Llegó a Argentina en 1991 y comenzó su carrera en el universo circense local. Pasó por el Circo Servian, luego fue payaso durante 15 años en el Circo del Sol y el Rodas después. “Actué en varios espectáculos de Quico y el Profesor Jirafales en Argentina”, contó a este diario. Su esposa Cristal era bailarina del Circo Rodas cuando se conocieron y con ella decidieron comenzar un proyecto propio. “Compramos una carpa hace cuatro años y comenzamos nuestro emprendimiento. Salimos con todo nuestro amor y respeto por esto que tanto amamos”, afirmó.
“Ya tengo el chip incorporado de hacer divertir a la gente. Nuestra misión es hacer olvidar los problemas a la gente. Es un espectáculo cultural y lamentablemente eso aún no se reconoce. Estamos luchando para que sea declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El circo tiene su esencia gracias a los niños, y ellos le van a contagiar el entusiasmo a sus nietos. Otra ventaja del circo es que es sano. Puede venir toda la familia y estar en contacto con los artistas. Esa magia hace que el circo perdure aún después de que sacaron los animales. Soy un enamorado de lo que hago. Servian y el circo de Flavio Mendoza, son ejemplos de que siguen estando vigentes”, completó el artista.