Quiero expresar mi adhesión al fallo del Tribunal Oral Número 4 de La Matanza. Graciela Haydeé Aguirre ha sido absuelta de toda culpa y cargo, mató a su marido en legítima defensa. Salvó la vida de sus hijos y la de ella. Sin embargo, el caso Aguirre demuestra la ineficacia del tratamiento de la cruel pandemia, a nivel institucional. La violencia doméstica no es una cuestión privada, es una cuestión de orden público, esto porque el derecho a la vida es vulnerado todos los días. Se calcula que una de cada cuatro mujeres en edad reproductiva padece violencia en la familia. La mayoría de estas mujeres tienen hijos menores de edad. Los prejuicios reinan. Algunos psicólogos enrolados en el psicoanálisis se preguntan, si tanto la golpea, ¿por qué no se va? ¿Quién la obliga a convivir con un golpeador? Mientras estos prejuicios imperen en la sociedad, la violencia doméstica no será considerada delito. Por esto, exhorto a las autoridades correspondientes que sancionen una nueva ley, donde se considere a la violencia intrafamiliar como un delito.






























