En respuesta a la carta publicada el pasado sábado 7 de agosto por Daniel Ciuffoli, quiero decir que coincido plenamente con él: las personas que pasan una cierta barrera etaria parecerían estar condenadas a un esfuerzo doble para conseguir trabajo. Veo los avisos que requieren personal y me alarman. En algunos casos solicitan un empleado para ventas u oficina, con una altura y talla determinada. Pregunto: una persona alta, ¿será un aval de excelente realización en un empleo? Tengo experiencia en entrevistas de recursos y en capacitación de personal y sé lo importante que es escuchar al postulante, lo que tiene para decirnos, y leer entrelíneas, es decir escuchar más allá de sus palabras. Hoy en día los postulantes que más se valoran son aquellos que manejan con seguridad sus habilidades emocionales, aquellos que tienen una excelente predispocisión y ganas de crecer e interesarse por el trabajo propio y el del otro, y no casualmente esta serie de riquezas aptitudinales las conservan aquellos que ya han trabajado años, y precisamente esa gente en su mayoría supera los 30/35 años. Entonces, ¿por qué no darles una oportunidad? Por una cuestión de lógica, quienes somos más jóvenes a veces tenemos que aprender más sobre todo lo que ellos ya saben bastante. Los empleadores deben tomar conciencia de una vez por todas que las cualidades a valorar no están encuadradas dentro de la edad, la estética, la estatura, ni muchas otras cuestiones banales que muchas veces dejan de lado cosas valiosas de las personas que buscan un empleo. Por otra parte el lector cita a aquellas entidades virtuales que ofrecen empleo a los cuales hay que remitir los datos de uno sin ninguna seguridad de que realmente sea para eso, y en la necesidad muchos lo hacen, sin saber en verdad dónde irán a parar sus datos, tal vez muy lejos estén los mismos en las manos de un empleador, y/o seleccionador de personal. Aclaro que tengo 25 años, sin embargo apoyo la moción del lector y sostengo que la franja etaria para dar empleo debe ampliarse sin falta. Y qué en caso de no poder entregar sus antecedentes laborales en mano, la persona debe tener muy en claro a quién y para qué deja los datos, y contar con una dirección física en donde constatarlo.

































